Migraña. Evidencias

Averigüemos el origen del dolor de cabeza. Método científico.
Estimulamos tejidos para ver cuáles duelen y cuáles no.
Primera evidencia: el cerebro no duele. Las estructuras internas “sensibles al dolor” son las meninges y grandes vasos, territorio del nervio trigémino. El exterior es todo doliente: territorio trigeminal y de las primeras raíces cervicales.
Analizamos los síntomas y damos con la
Segunda evidencia: el dolor es muchas veces pulsátil. Hay correlación entre dilatación de arteria temporal e intensidad del dolor. Los fármacos vasoconstrictores (ergotamínicos) alivian el dolor. También alivia apretarse la sienes (con su arteria temporal dilatada) con un paño frío. Las arterias algo tienen que decir.
Basta echar un vistazo a los datos epidemiológicos para disponer de la
Tercera evidencia: la migraña se hereda.
y de la cuarta: los cambios hormonales (femeninos) juegan su papel.
Conclusión:
La migraña es una enfermedad genética del sistema trigéminocérvicovascular. Misteriosamente las estructuras sensibles al dolor del trigémino se ven bañadas por dolor haciendo que duela la cabeza. Todo apunta a que las arterias están dilatadas e inflamadas. Eso las hace hipersensibles al dolor.
¿Tratamiento?
Prevenir ante todo. Identificar desencadenantes de dolor y evitarlos. Vida sana. Nada de estrés. Para las crisis, analgesia precoz. El dolor es el causante del dolor y hay que eliminarlo de raíz. Para las arterias dilatadas-inflamadas vasoconstrictores modernos (más específicos y más caros) menos tóxicos que los ergotamínicos.
Esto se ha venido diciendo y haciendo desde tiempo inmemorial… y se sigue diciendo y haciendo aun cuando nada de ello parezca ser cierto.
Sabemos que el cerebro que tiene la propiedad doliente (ínsula) duele si se le estimula. Sabemos que las arterias no están inflamadas. Sabemos que además de genes hay imitación-instrucción en la familia.
Sobre todo… sabemos que el cerebro es la madre de todos los dolores, que todos ellos surgen del cerebro sin necesidad de que previamente suceda nada “doloroso” en los tejidos “sensibles al dolor”. Duele cuando el cerebro, errónea o acertadamente, evalúa peligro.
Si valora amenaza y no la hay estamos ante un error de evaluación.
– Hoy va a llover a cántaros. Me quedo en casa.
En realidad ha hecho un día radiante.
– He vuelto a equivocarme un día más.
La patología cerebral de la migraña es una patología evaluativa: la dinámica del ensayo-error hace que cada vez se cometan más errores con cada nuevo error.
Le llaman a esta patología: “sesgo de confirmación”. Aun cuando uno esté equivocado parece que los hechos le dan la razón y cada ensayo profundiza el error.
– Me afectan los cambios de tiempo. Me ha dolido la cabeza y ha cambiado el tiempo. Está claro: son los cambios de tiempo.
Hoy toca clase de migraña. Tema: nocicepción: dolor no es igual a daño. El cerebro se equivoca. No son los genes los equivocados. Es la cultura.
¿Tratamiento?
Cambiemos la cultura. Digo yo…
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