Hablemos del cerebro

Ayer recibimos a otro grupo de migraña. Once inscritos. Dos ausencias.
Muchos años de dolor. Médicos. Terapias. Explicaciones.
-¿A alguno de vosotros os ha hablado alguien en todo este tiempo del cerebro?
– No. No. No. No. No. No…
Sorprendente. Inaceptable.
– ¿Qué creéis que puede estar pasando cuando duele?
Normalmente no hay respuestas. Hay que tirar de ellas, sugerirlas:
– ¿Arterias inflamadas? ¿Presión? ¿Nervios? ¿Estrés?
No hay mucho pensado sobre dolor. La cabeza parece que va a estallar pero no hay preguntas sobre qué genera ese estado tan (subjetivamente) violento. Sucede y punto.
– Deme algo para que se me quite.
Sobre desencadenantes tampoco cuentan demasiado. Fines de semana (“estrés acumulado”), cambios de tiempo, menstruación, el champán… Se reconoce la correlación pero no hay perplejidad sobre el proceso que da lugar a que un día con niebla acabe en una crisis violenta de migraña.
– Sólo sé que si sale niebla tengo migraña…
– ¿Cómo puede el vapor de agua entrar al organismo por los pulmones y generar un cambio que afecta a la cabeza?
– No sé. Solo sé…
A pesar de la “década del cerebro”, “el año de la Neurociencia”, Punset y sus best-seller del cerebro… a pesar de las modas, del hechizo que el cerebro suscita en los medios… no se habla de él en las consultas. Sólo si hay enfermedad. Alzheimer, Parkinson, epilepsia…
– Mucho dolor. Desde hace muchos años. Me han dicho que es migraña , jaqueca… Me ha visto alguna vez el neurólogo. Ya no voy…
Predomina la automedicación.
– Voy “al de cabecera” a por las recetas.
Los neurólogos no hablan del cerebro… Bueno, quizás comienzan a hacerlo ahora. Los más siguen empeñados en “lo trigéminovascular”. Si lo citan es para colocarle el San Benito de la enfermedad.
– La migraña es una enfermedad cerebral crónica, misteriosa, genética. Hay que aceptarlo.
¿Hablamos de dolor? Hablemos de cerebro. No se necesita enfermedad. Basta con considerar los errores.
Erase una vez un cerebro humano… Era un cerebro sano, ávido de información…
– ¿Por qué creéis que os duele? El dolor es una decisión cerebral. ¿Por qué pensáis que puede decidir el cerebro que duela un fin de semana, cuando se acerca la regla, cuando toca viajar, con el chupito de champán o sin motivo aparente?
Hay dos tipos de decisiones: acertadas y erróneas.
Hay dos tipos de error:
-
El reconocido: tiene remedio
-
El negado: no hay nada que hacer.
– ¿Tendré YO cerebro? ¡A ver si va a ser eso!
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