Síndromes de hipohabituación

La realidad es un totum revolutum de estados, agentes y sucesos de relevancia incierta. A través del aprendizaje deberíamos ir separando el grano de la paja, la sustancia de lo insustancial.
Cualquier estímulo novedoso evoca una mirada atencional pero debieran bastar unas cuantas exposiciones intrascendentes para catalogarlo como irrelevante y desposeerlo de cualquier cualidad.
No siempre es así.
En muchas ocasiones codificamos lo irrelevante en la casilla equivocada, en la contraria. Nos hacemos sensibles a diversas fruslerías. En vez de habituar sensibilizamos. Atribuimos significado a las cartas astrales.
Homo sapiens (ma non troppo) ha sufrido, sufre y seguirá sufriendo, el azote de la atribución de relevancia a lo que no la tiene. Diversas etiquetas diagnósticas (migraña. fibromialgia, colon irritable, Síndrome de fatiga crónica…) están englobadas en el apartado emergente de los Síndromes de Sensibilización Central. En ellos se da una desproporción de la respuesta respecto al estímulo. El dolor y la fatiga expresan un procesamiento hipersensible, amplificado o imaginado de la realidad.
Todos los seres vivos pueden responder de modo hipersensible a estímulos inocuos, huyendo ante cualquier estímulo no habituado y bastará un incidente de daño acoplado en tiempo-espacio a un escenario para que cuanto lo define quede codificado como amenazante. Lo irrelevante queda tocado por la sospecha por haber sucedido en el momento y lugar del daño.
En ausencia de daño, la exposición reiterada a lo irrelevante acaba eliminando los recelos. Se produce la habituación.
En la habituación hay una convicción de que nada relevante va a suceder.
En la sensibilización, justo lo contrario.
Los desencadenantes migrañosos son una colección de irrelevancias a las que el cerebro ha sensibilizado cuando debiera haber facilitado la habituación.
La sensibilización errónea puede ser un hueso duro de roer. Cambiar hipersensibilidad por habituación no es fácil.
– Su organismo es sano. No hay justificación para tanta respuesta sensible. Sobra intolerancia, recelo, miedo. Tiene mucho que habituar…
En los síndromes de sensibilización hay un déficit de habituación, una falta de tolerancia, de permisividad.
El proceso de habituar desde el estado sensible requiere la exposición repetida a lo temido desde la confianza de que nada sucede. Los síntomas deben interpretarse como indicador de sensibilidad no como prueba de enfermedad o vulnerabilidad.
- Acércate al perro. No te va a morder. Es de peluche…
La migraña, la fibromialgia… son enfermedades misteriosas de origen desconocido para las que no existe curación…
Así no hay quien recomponga la habituación. La sensibilización tiene el camino expedito. No habrá límite a la intolerancia… al dolor…
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