Estrés y dolor

Hay muchos tópicos sobre dolor. Procede derribarlos pero algunos se resisten. Uno de los más resistentes es el de la relación del estrés con el dolor.
-Cuando estoy estresado me duele.
Todo el mundo bendice la frase. Asienten profesionales y padecientes. A todos nos gusta tener una causa a mano que (aparentemente) explique los sucesos.
La afirmación siempre es correcta. Si alguien dice que andar estresado le genera dolor así será. Otra cosa es que ese dolor esté justificado, desde el punto de vista de la Biología, es decir, que genere beneficio respecto al coste de la inversión en dolor.
A veces existe justificación para el dolor del estrés. Cuando un tejido se estresa, sufre una quemadura, un desgarro, carece de suficiente oxígeno, está recién machacado… es lógico que duela. El dolor es el indicador perceptivo proyectado por el cerebro a la conciencia del estrés de ese tejido. Sin embargo no es suficiente el estrés de los tejidos. El contexto influye…
Si el estrés del tejido sucede en la brega, huyendo del fuego o del león, luchando por sobrevivir… el cerebro anula la proyección del dolor (analgesia de estrés) hasta que acaban las hostilidades o el peligro.
Los padecientes no se refieren a ese estrés, el de los tejidos. Más bien están pensando en problemas laborales, económicos, afectivos… Incertidumbre no de tejidos sino biográfica.
Por lo que sabemos de lo que sucede con los ratones de laboratorio parece que someterlos a adversidad crónica les vuelve más sensibles a estímulos nocivos. Cuando los bichos construyen una idea de vulnerabilidad, fracaso al esfuerzo… es más fácil que su umbral de dolor disminuya… si se les aplican estímulos potencialmente nocivos como calor, laser…
Nada sabemos de la existencia de dolor espontáneo (sin estímulos nocivos) o por problemas de pareja en ratones.
Si el cerebro proyecta dolor ante una circunstancia eso quiere decir que se activa la alarma de incertidumbre física ante esa circunstancia. Si la circunstancia es estrés biográfico podemos concluir que el cerebro teme por la integridad física futura de la zona donde proyecta el dolor aun cuando no haya ningún agente nocivo por medio.
¿Está justificada esa valoración?
¡No!
¿Qué hacer?
Dos opciones:
-
Evitar lo inevitable: andar estresado en ocasiones. Vivir con otra filosofía. Pasar de los problemas… Como no es evitable, neutralizar los supuestos efectos del estres (dolor, contracturas…) con relajaciones, masajes…
-
Desactivar el estrés como contexto que justifica el dolor. Desensibilizarlo como agente (físicamente) nocivo y dedicarse a afrontar con realismo y sentido común los problemas “de la vida” o recurrir a un profesional si nos superan…
– Hago relajación, yoga, terapia cognitivo-conductual… meditación… Voy a masajes… Me ayuda a controlar el dolor… El estrés me afecta…
– Me parece muy bien si eso le hace más feliz pero refuerza la convicción cerebral de que el estrés es una amenaza física… Lo correcto sería cortar el enlace entre estrés y dolor no con relajaciones sino con conocimiento y seguir con lo que uno encuentra placentero… por placer, no por considerarlo necesario para evitar el dolor.
Chocolate, viento Sur, cambios hormonales, estrés… ¡Qué más da! Los caminos del error son infinitos. Si el cerebro anda equivocado hay que ayudarle a detectar y corregir el error no a potenciarlo.
– No sé, no sé… A MI el estrés ME afecta…
Ya
Estrés es todo aquello que el organismo considera relevante y que activa recursos de afrontamiento.
El cerebro tiene sus razones. Los exámenes estresan: generan incertidumbre. Son relevantes. Debieran activar recursos de atención, concentración… No tiene sentido que el organismo active recursos defensivos de alerta física por la incertidumbre del éxito…
Ante el estrés los múltiples cerebros de uno entran en danza. El cerebro laboral promociona la implicación durante los días laborables. Cuando llega el fin de semana el cerebro vigilante de los estreses toma el relevo y aplica la recriminación… “demasiado trabajo”… estrés, estrés… ¡peligro!
-Curiosamente me duele los fines de semana.
Dicen los neurólogos que es por el estrés acumulado en los días laborables…
Cuando la mente vagabundea, aprovechando que no estamos haciendo nada que exija atención, el cerebro no descansa sino más bien todo lo contrario. Se activa un conjunto de módulos que se dedican a repasar la autobiografía, los planes de futuro, lo que los demás pensaron y pensarán…
El vagabundeo activa el llamado default mode (modo por defecto). El no hacer nada permite al cerebro dedicar sus afanes a rumiar pasado y futuro, tranquila o angustiadamente, con el individuo despierto (en Babia) o dormido…
– Me despierto ya con dolor. YO no pienso…
¿Estrés? Lo justo. Cuando y donde es necesario y productivo.
¿Dolor? También lo justo. Donde y cuando es necesario y productivo.
¿Imaginación? Toda la que quiera pero bien diferenciada de lo que es la realidad, aquí y ahora, de la que puede ser o no ser en el futuro o la que fue o no fue en el pasado.
Que tenga un buen estrés.
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