SEFID. Un Congreso emocionante.

Salón de Actos, Universidad de Alcalá de Henares. 420 congresistas. Que yo sepa… básicamente fisioterapeutas, algún anestesista, algún psicólogo, ningún neurólogo, quizás alguna enfermera. Discursos, los justos. Rafael Torres, nuestro presidente, al grano. Cambio de paradigma. Es el momento de la responsabilidad. Cerebro por aquí, cerebro por allá.
No voy a entrar en los contenidos de las ponencias. Remito a los interesados a la página de la SEFID: Edupain. Lo que me interesa es resaltar la necesidad del cambio en la evaluación del sonrojante problema del dolor como causa de sufrimiento e invalidez y el papel que a cualquier colectivo o individuo que sea consciente de ello y quiera implicarse, le corresponde.
No es admisible el seguir moviéndonos por los cauces tópicos, tradicionales, si estos cauces sólo están sustentados por la inercia y contienen falacias disfrazadas de verdad por puro interés profesional. No podemos ignorar lo que ya es evidente o probablemente lo sea. Sobre todo, no podemos ignorar lo que es evidente que es falso o insuficiente.
Hay mucho que aprender, mucho que estudiar, mucho que aplicar y comprobar. El cambio propuesto no es sencillo ni genera gratificación profesional inmediata. Preocupa el que uno piense que con lo oído y leído en unos días puede ya lanzarse a la aventura. Tiene que haber gradualidad y prudencia. Humildad, actitud crítica continuada.
Tampoco se trata de aborrecer los tejidos y trasladar todas las responsabilidades al cuerpo virtual esculpido en una conectividad cambiante, plástica.
Tenemos que hacer Pedagogía de los tejidos, Pedagogía del movimiento y Pedagogía de la evaluación cerebral de dichos tejidos y movimiento.
Siempre que hay dolor hay sensibilización. ¿Central, periférica? Sólo es relevante la pregunta para saber en qué nivel empezó el problema. Una vez el dolor se instala, tejidos y red neuronal se integran en una dinámica en la que no cabe ignorar ninguno de sus componentes.
¿Educación sí, educación no? Siempre hay educación. El problema está en si es la adecuada.
No nos perdamos en las diatribas. Saneemos la Teoría y pongámonos en marcha con manos a la obra (hands on) a veces y con las manos quietas (hands off) otras pero siempre desde la mejor evidencia de que lo que hacemos está avalado por la Ciencia.
No basta la evidencia significativa, estadística, de un estudio de laboratorio ya sesgado desde su inicio por la falta de atención a los aspectos evaluativos. Estamos obligados a valorar en su justa medida las creencias y expectativas de los pacientes y las propias.
Hipótesis y datos, datos e hipótesis. ¿Primero datos y luego hipótesis o primero hipótesis y luego datos que refutan o refuerzan las hipótesis? ¿Inferencia frecuentista o inferencia Bayesiana?
No más concesiones a la angustia del ¿qué hago? ni el ¿cómo lo hago? No esperar a la Pauta Perfecta para ponerse en camino.
En el Congreso hubo emoción por los nuevos tiempos que parecen estar llegando. La emoción es un estado premotor. Si no se sigue de la acción no sirve mas que para reconfortarnos en el momento y hundirnos en el desánimo y la frustración en el futuro.
SEFID. II Congreso. Alcalá de Henares. Cuatrocientos veinte congresistas. Emocionante.
Ya estamos emocionados. Ahora toca la moción, el trabajo.
Enhorabuena y gracias a los esforzados socios que se han dedicado a que todo ello fuera posible.
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