Copia eferente. La princesa del guisante
Cristina Arenaz es una activa seguidora del blog. Participa en los grupos de migraña desde su condición de experta padeciente en dolor generalizado (fibromialgia, si se quiere) a un paso de alcanzar la condición de «ex». Es, con toda seguridad, la persona que mejor conoce todos los entresijos del blog.
Desde su condición de dolorida crónica ha peregrinado por todas las ofertas del mercado de explicaciones y remedios recalando, por fin, en el ámbito de la pedagogía del dolor. La integración de su experiencia como padeciente y su interés y aplicación en Neurociencia genera una oportunidad única de mostrarnos su narrativa, la de antes y después de topar con este nuevo afrontamiento.
Las metáforas, los cuentos, son un un buen modo de relatarnos. Con «La Princesa y el guisante» Cristina nos ofrece su visión de un concepto fundamental (e ignorado) en el tema del dolor: la copia eferente, íntimamente ligado a la «Sensibilización Central»
Gracias, Cristina
LA PRINCESA Y EL GUISANTE
Cristina Arenaz 
¿Qué es la copia eferente? Lo que hace que la princesa note el guisante que está debajo de varios colchones…
En la tercera sesión con los alumnos del tercer grupo, Arturo me pidió en la clase que explicara yo qué es la copia eferente, me pilló de sorpresa y, a decir verdad, lo hice fatal, me lié con lo de la orden motora que viaja a la parte sensitiva y Arturo tuvo que acudir en mi auxilio… Al irme a casa pensaba con fastidio que cómo no había sido capaz de explicar un concepto que tengo tan claro, tan presente todos los días y que ha condicionado tantísimo mi vida cotidiana hasta el punto de convertirla en un infierno. Al leer la entrada de hoy me he quedado más tranquila, y es que explicar el concepto de copia eferente desde el punto de vista neurológico no es tan sencillo como parece a primera vista.
Una vez que Arturo ha explicado tan bien el concepto, voy a poner un ejemplo que me parece que ayuda a tomar conciencia de la importancia que tiene la copia eferente y, a la vez, ayuda también a hacer un repaso por otras cuestiones relevantes que, a estas alturas del curso, debemos tener todos muy claras.
La frase con la que empiezo es un ejemplo de los muchos que yo podría poner para explicar qué es la función de copia eferente, el filtro de las acciones irrelevantes, “eso” que nos permite movernos sin percibir todo el tiempo los programas motores internos (contracciones musculares, estiramientos, roces, etc.) que se ponen en marcha cuando ejecutamos cualquier acción o movimiento cotidiano, incluso cuando estamos sentados o permanecemos de pie. “Eso” que funciona al revés cuando hay un estado de alarma en el sistema nervioso central por valoración errónea de peligro de daño sobre una zona y en lugar de filtrar, “sensibiliza” la zona en cuestión y hace que percibamos las consecuencias de cualquier movimiento (con dolor, rigidez…), sea en la cabeza, en la columna, en suma, en la zona donde el cerebro ha valorado un peligro de daño. “Eso” que ha hecho que yo comprara zapatos sin ton ni son durante años con la ilusa esperanza de que con algún zapato consiguiera andar sin dolor, sin percibir mi columna todo el tiempo… pero esa es otra historia personal que algún día contaré con más detalle, la de Cenicienta en busca del zapatito de cristal.
Si hay que buscar un personaje de cuento de hadas con un síndrome de sensibilización central (migraña, fibromialgia…), la princesa del cuento de Andersen sería la elegida sin duda alguna… ¿qué es lo que hace que la princesa perciba el guisante? La explicación en el cuento es que, sin ella saberlo siquiera, por las venas de la doncella corre sangre azul. Sería una explicación de “cuento”, parecida a la que nos ofrecen la mayoría de los “especialistas” en fibromialgia o en migraña hoy en día, enfermedad de origen desconocido, genética, incurable… Cuando la explicación más acorde con los avances en neurociencia sería que el cerebro de la doncella valora un peligro de daño para su organismo en el guisante, es una valoración absurda, irracional, pero ella no consigue dormir en toda la noche (porque la copia eferente en lugar de filtrar algo tan irrelevante como que haya un guisante bajo montones de colchones, consigue que ella lo perciba), incluso se levanta a la mañana siguiente con moratones en la espalda…
Por tanto, y muy importante, la respuesta de enfermedad que la princesa percibe es REAL, pero la valoración del cerebro que da lugar a la activación de estos programas (percibir el guisante, incomodidad, dolor, moratones…) porque ve peligro para su espalda en un guisante, es ERRÓNEA. Ahí está el quid de la cuestión, entender esto, hay una DISFUNCIÓN EVALUATIVA, se ha activado la alarma… por un guisante…
Un día que me quejaba de un “nuevo” dolor, un compañero de trabajo me dijo que yo era tan delicada como una princesa, y le contesté que sí, pero que yo no era una princesa “cualquiera”, sino la del guisante… Bastante tiempo después leí esta frase en el libro Explicando el dolor, de Moseley y Butler (en el capítulo 4. Alarmas alteradas en el sistema nervioso central): “¿es acaso ésta la razón por la que la princesa nota el guisante que está debajo de todos los colchones?”
Pues sí, esta es la verdadera razón… explicado de forma sencilla, se trata de una evaluación errónea del sistema nervioso central (ver peligro de daño en un guisante), saltan las alarmas, la copia eferente en lugar de filtrar, sensibiliza la zona (en este caso la espalda de la princesa), y se activan programas de enfermedad para que la princesa se proteja, huya de esa cama…
Todos los que tenemos dolores irracionales, sin evidencia de daño relevante, una vez se nos ha desvelado el “misterio” que explica de verdad el cuento, deberíamos seguir el ejemplo de la princesa, que a pesar de pasar una noche infernal, se quedó en la cama (imponer RACIONALIDAD) y consiguió con ello su recompensa (gestión racional del dolor)… en este caso, casarse con el príncipe :-)
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