Grupos de migraña. Copia eferente

A todos nos han contado que hay un cerebro sensitivo y un cerebro motor. El cerebro sensitivo recibe señales de los receptores sensoriales, es decir, de los “cinco sentidos”. El cerebro motor da órdenes a los músculos.
También nos han contado que las órdenes siguen a las señales de los sentidos: estímulo primero y luego respuesta. Entre ambos un instante fugaz para analizar los estímulos y decidir qué hacer.
El cerebro motor no para de dar órdenes. Esas órdenes generan unos efectos que serán recogidos por los sentidos. Si levanto mi brazo a requerimiento del cerebro motor los sentidos de la piel, tendones, músculos, articulaciones… generarán señales que llegarán al cerebro sensitivo y permitirán saber qué está pasando al mover el brazo.
Las neuronas son células de memoria. De tanto moverse el brazo el cerebro sensitivo sabe muy bien qué señales sensitivas van a llegar poco después. Las puede anticipar.
No hace falta esperar a que se produzca el movimiento del brazo para saber lo que vamos a sentir. Lo único que necesita saber el cerebro sensitivo para adivinar lo que le va a llegar es la orden motora.
– El cerebro motor ha ordenado al brazo que se mueva. Dentro de unos milisegundos me llegarán las señales sensoriales de los receptores de músculos, piel, tendones, articulaciones… Me los sé de memoria. Sé lo que sucede cada vez que el cerebro motor ordena algo al brazo.
Sólo hay un modo de saber qué piensa hacer el cerebro motor: pasar una copia de su orden al cerebro sensitivo:
– Le he dicho al brazo que se mueva a coger ese libro… (cerebro motor)
– Vale (cerebro sensitivo)
El informe, la copia de las intenciones motoras se conoce como “copia eferente”.
Eferente quiere decir: que sale. Una orden, una resolución, un output.
Copia eferente: una copia de la orden.
Conocer las órdenes motoras permite saber qué va a pasar al ejecutarlas. Eso hace que lo que suceda resulte aburrido, irrelevante, como una película aburrida de la que conocemos anticipadamente lo que va a suceder en cada momento porque la hemos visto millones de veces…
La copia permite filtrar por irrelevantes las consecuencias sensoriales de las acciones decididas por el cerebro, las acciones previstas en el guión del movimiento.
Me levanto, camino, muevo la cabeza, salto, corro… No siento el cuerpo en esas acciones. Las señales sensoriales están filtradas. Son irrelevantes…
Pero…
Si el cerebro activa el estado de alerta, por previsión de amenaza… nada es irrelevante. Todo puede contener información sobre peligro. La copia ya no activa el filtrado sino lo contrario, la sensibilización, la amplificación.
En una crisis de migraña, las señales generadas por un simple movimiento de cabeza agudizan el dolor. No opera el filtrado de la copia:
– ¡Va a mover la cabeza! ¡Insensato! ¡Atento, cerebro sensitivo!
Nos han contado que existe un cerebro sensitivo y otro motor pero no nos han contado que el cerebro sensitivo conoce las intenciones del cerebro motor porque la evolución no distingue entre aferencia y eferencia o sensitivo y motor. Percepción y acción están entrelazadas.
Lo fundamental en neuronas, en Biología, es la relevancia. Si las acciones están evaluadas como irrelevantes apenas percibimos el cuerpo. Si están evaluadas como amenazantes todo se vuelve doloroso, cansino, esforzado…
Copia eferente. Consulte a su médico… si quiere ponerle en un brete.
– Doctor… ¿qué es la copia eferente?
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