Grupo de migraña. Sistema de aversion-recompensa

El cerebro construye hipótesis, probabilidades de peligro en determinados momentos, zonas corporales y contextos (desencadenantes). El proceso mental de imaginar, anticipar los hechos no se queda en un mero ejercicio adivinatorio. De las especulaciones cerebrales se deriva una incitación cerebral a una conducta del individuo coherente con la evaluación de peligro. Los padres construyen hipótesis de peligro respecto a sus hijos y cuando sus especulaciones rebasan un umbral de temor de que lo especulado pueda darse en la realidad intervienen tratando de ajustar la conducta del hijo a la conducta deseada por ello.
– ¡Bájate de ahí que te vas a caer y te vas a matar!
El dolor, en ausencia de daño consumado, es una forma de expresión de los temores cerebrales al daño. Es una incitación a una conducta de evitación o minimización de un daño posible o probable.
Hoy día está de moda hablar de la matriz cerebral del dolor: un conjunto de áreas cerebrales que se activan cuando aplicamos estímulos nocivos, observamos o imaginamos escenas de nocividad… pero también cuando padecemos. observamos o imaginamos exclusión social. La denominada “matriz del dolor” no lo es tal. No es exclusiva del dolor sino más bien de “lo relevante negativo”. El dolor sólo es uno de los modos perceptivos de expresar esa relevancia negativa.
– Mmm Ha salido viento Sur. Malo, malo. Toca migraña…
El cerebro de las relevancias negativas activa sus temores en forma de dolor proyectado a la conciencia del individuo para forzarle a una conducta defensiva: a casa a refugiarse en el cuarto oscuro y tomarse la pastilla. El viento Sur ha desatado la alarma. Hay que protegerse.
Existe un entramado complejo de circuitos que se encarga de evaluar relevancias e incitar a conductas. Si la relevancia es negativa proyecta percepciones, sentimientos desagradables que irán in crescendo hasta que se obedezca a las incitaciones.
– ¡Desobediente! ¡Toma! ¡Te había dicho que te bajaras de ahí! ¡Castigado sin paga esta semana!
Si la relevancia es positiva los circuitos proyectan un desasosiego, una necesidad de una acción, una ficción de voluntad…
– Me muero de hambre. Necesito comer algo…
Cuando la tensión del deseo (“necesidad”) se cumple aparece la gratificación cerebral.
Al cerebro, en cuestiones de relevancia somática, le gusta que el individuo baile al son que él toca.
Al conjunto de circuitos que procesa memorias y predicciones se le denomina: Sistema de aversión-recompensa. Es responsable de las dinámicas conductuales del individuo.
-¡Come! ¡Bebe! ¡Huye! ¡No te muevas! ¡Prueba!
El Sistema de aversión-recompensa pone y quita ganas del individuo para imponer las suyas, sustituye la realidad actual por una ficción futura.
El Sistema de recompensa hace que comamos en exceso a pesar del exceso de peso, encendamos cigarros, consumamos analgésicos, suspendamos un viaje, temamos al viento Sur o a las variaciones hormonales…
Proyectamos un cerebro con un cigarro humeante.
¿Por qué algunos “deciden” encender su primer cigarro a los 15 años, otros a los 20 y otros nunca?
– El Sistema de recompensa nace y se hace en función de muchas variables, genéticas y biográficas.
¿Qué hay que hacer cuando el Sistema aprieta pero está equivocado en sus apreciaciones y sugerencias?
– No hacer caso. Rebelarse. Imponer un criterio racional. No encender cigarros, no tomar el “calmante”, no irse al cuarto oscuro…
– ¡Qué fácil se dice!
– Así es.
La cuestión del Sistema de recompensa está ahí. No es pertinente sólo para tratar las conductas de adicción de “drogadictos” y ludópatas. Está en el corazón de cuanto hacemos y dejamos de hacer. Desde luego en el tema del dolor pinta mucho. También pinta en el efecto placebo-nocebo.
El cerebro no es un mayordomo del individuo que obedece solícito a sus reclamaciones pero tampoco debiera ser un sistema frío que trata de imponer una conducta estricta de evitación de cuanto considera debe ser evitado.
Creo recordar que alguna lectora migrañosa veía a su cerebro como la señorita Rotermeyer. Es una buena metáfora.
Si tiene migrañas resístase a obedecer al Sistema de recompensa. Busca el corto plazo, lo inmediato. Si lo hace obtendrá recompensa a medio y largo plazo.
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