Grupo de migraña. Primeras impresiones

Ayer tuvimos la segunda clase del grupo. Comenzamos recogiendo las impresiones de la primera clase, del encuentro con las propuestas pedagógicas.
La impresión más generalizada es la de curiosidad. Interés por conocer más de lo únicamente esbozado en la primera clase. Ganas de aprender. Esperanza en una nueva vía con cierta incertidumbre sobre el resultado final.
Recordamos el objetivo: derribar ideas y creencias proclamadas por las teorías al uso (genes, arterias, inflamación, desencadenantes…) para disponer de un terreno despejado en el que edificar una nueva estructura de conocimiento, desde la referencia de lo que vamos sabiendo en biología del dolor.
Queda en pie algún resto del edificio antiguo que resiste el intento de derribo: los desencadenantes.
– En mi caso sí que influye el estrés o algunos alimentos…
La correlación entre un estímulo (el desencadenante) y una respuesta (la crisis de migraña) es interpretada (erróneamente) como una relación de causa efecto: el desencadenante causa la crisis… (después de, luego a causa de). Recordamos el ejemplo del Sistema Inmune: la exposición al polen puede seguirse de una respuesta inflamatoria, alérgica. Parece que el polen tiene alguna capacidad para desencadenar la inflamación pero esa virtud no le corresponde al polen sino al Sistema Inmune. Existe un error de valoración de peligro. El polen es inofensivo. No justifica ninguna respuesta defensiva inflamatoria pero esa respuesta se produce.
Un desencadenante (el viento Sur, un día soleado, el chocolate, el estrés…) puede seguirse de una crisis migrañosa al igual que el polen se sigue de una inflamación alérgica. En los dos casos la respuesta defensiva es errónea, innecesaria. No se trata de unas narices sensibles al polen ni de una cabez sensible al día soleado sino de un error de evaluación de peligro generado respecto a la peligrosidad del polen o del día soleado.
Presentamos al causante del error: EL CEREBRO.
El dolor es una respuesta cerebral a la evaluación errónea de amenaza. El cerebro opina que la cabeza está en peligro en ese momento y tras esa circunstancia (comer chocolate, viento Sur…).
¿Qué es el cerebro?
Un conjunto de neuronas, células. No hay espíritus, energías, poderes mentales… Sólo neuronas, miles de millones, organizadas en una tupida red de conexiones.
La neuronas son células especializadas en recordar datos, volcarlos en la red y extraer conocimiento sobre la realidad. Ese conocimiento es reconsiderado una y otra vez, con actualizaciones según experiencias o informes nuevos.
El cerebro sueña, imagina la realidad, el peligro. Trata de dar con aquellas señales que permiten olfatearlo.
Muchos pacientes tienen migraña desde hace años, muchos años. Temen que el problema, por viejo, no sea accesible al cambio.
Hablamos de plasticidad. Las neuronas (con alguna excepción) no se renuevan. Las neuronas responsables de la proyección del dolor seguirán ahí. De nada valdrá que les achaquemos la responsabilidad del error. No podemos derribarlas, anularlas… pero sí podemos modificar su conectividad, los puntos de conexión (sinapsis) con otras neuronas. Las clases pueden cambiar esa conectividad y las neuronas del dolor seguirán vivas pero con una estructura de puntos de conexión diferente. Las nuevas ideas pueden ser aceptadas o rechazadas. En el primer caso cambiará la conectividad. En el segundo la fuerza de las conexiones que tratábamos de debilitar se reforzará.
Los años no impiden el cambio. Hay inercias que vencer en la red. Los circuitos defienden sus credos pero también están abiertos a lo novedoso.
Cerebro rebosante de neuronas buscando información para procesarla y sacar conclusiones sobre el peligro. Cerebro humano abierto a la cultura del grupo, a lo que los instructores proclaman como cierto.
Cerebro plástico, actualizable. Incertidumbre…
Cerebro falible, capaz de estar equivocado. Incapaz, a veces, de ver el error por sí mismo…
Cultura con contenidos fiables, demostrados, veraces… Cultura con errores y falacias presentadas como solución futura…
Ciencia, cultura, mercado. ¿Dónde están las fronteras?
¿Qué hay fiable sobre dolor?
No brain, no pain. Sin cerebro (brain) no hay dolor (pain).
Know pain, no pain. Conocer (know) el entramado neuronal del dolor irracional migrañoso ayuda a disolverlo.
Nos queda buena impresión. Se palpa el interés por conocer. Se confirma lo que es obvio: el ciudadano está abierto a las explicaciones…
– He estado con el médico de empresa y me ha dicho que al primer síntoma me meta en un cuarto a oscuras, me tome la pastilla… ¿A quién hago caso?
Comentarios (12)
Los comentarios están cerrados.