Fibromialgia. Creencias, crianza, querencia.

Todo cuanto percibimos surge de la integración de datos sensoriales en tiempo real con un cuerpo de creencias representado en los sistemas de memoria y construido a lo largo de la vida.
La percepción de enfermedad integra datos sensoriales somáticos y una creencia más o menos firme (probabilística) de estar enfermo.
En los síndromes de sensibilización central de los que la fibromialgia forma parte, no hay datos sensoriales de enfermedad, nada anormal sucede en los tejidos, pero la teoría de enfermedad impone su temor probabilístico y se proyectan sentimientos de enfermedad a la conciencia.
El cerebro cree en la enfermedad y, a través de la activación del programa “respuesta de enfermedad”, consigue la complicidad del individuo con esa creencia.
No es posible la no creencia, o la creencia en nada. Siempre hay un soporte de credos que atribuyen una probabilidad a los estados somáticos.
A las creencias no se llega por accidente. Siempre hay una crianza, un aprendizaje. Las experiencias propias de enfermedad, la observación-imitación y relato de experiencias ajenas, la empatía y, muy especialmente, la instrucción de expertos, construyen los credos que el cerebro integrará con los datos sensoriales.
La crianza genera creencias y, tal como es consustancial a la red neuronal, también sucede lo inverso: las creencias tutorizan la crianza.
A través del sistema de recompensa los credos de enfermedad incitan a la conducta de enfermedad. Los sentimientos y temores de estar enfermo proyectan la querencia hacia acciones características de los estados de enfermedad.
El cerebro responsable de los síndromes de sensibilización central cree y está criado en el temor a la enfermedad y “quiere” al individuo actuando como enfermo.
La fibromialgia es una enfermedad misteriosa e incurable. Debe ser reconocida y tratada como tal. El paciente deberá aprender a sobrellevarla y adaptar su agenda de actividades a lo que la enfermedad autorice.
Los pacientes tienden a aceptar los credos cerebrales de enfermedad, ignorar la crianza que los alimentó y someterse a la querencia cerebral de conducta de enfermedad.
Podrían rebelarse: negar la teoría de enfermedad, reconocer la crianza y desatender la querencia a la conducta de enfermedad reconquistando el espacio de conducta de los sanos.
este video se recogen fielmente las creencias y querencias sobre fibromialgia. No hay ninguna referencia a la crianza.
Juzguen ustedes…
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