Fibromialgia. Desensibilización (I)

Fibromialgia. Cerebro sensibilizado.
Bien. ¿Qué lo ha sensibilizado?
Hay genes que tienden a expresar cerebros sensibles, evitadores de daño y fracaso, impulsores de una idea de organismo vulnerable y entorno amenazante, empáticos con el sufrimiento ajeno, vigilantes.
Hay biografías marcadas por el infortunio físico y emocional y las carencias.
Hay ambientes tóxicos, condiciones meteorológicas inadecuadas, fríos, vientos y humedades, inestabilidad, incertidumbre, dietas…
Hay estados y agentes patógenos ocultos, virus desconocidos, energías negativas no descritas…
Hay un organismo flaco al que todo se le vuelven pulgas…
Hay una sociedad que mira a otro lado con desprecio.
Hay una teoría que sostiene que todo ello merma el aguante del cerebro y hace de él un órgano desfondado, amedrentado, pusilánime, indefenso, sensiblero, que convierte en dolor cualquier estímulo y pretende que el individuo asuma preventivamente el rol de enfermo aun cuando no haya enfermedad sino únicamente temor a que pueda haberla.
Hay una idea cerebral de organismo que lo gestiona desde el miedo y el pesimismo.
Hay un individuo desconcertado y desesperado.
– Tiene usted Fibromialgia. Es una enfermedad misteriosa. Genes, infortunio infantil, estrés, hormonas, ansiedad, depresión… No sabemos… No, no hay tratamiento eficaz… Tiene que sensibilizarse, conocer y reconocer su condición. No está para muchos trotes. Cuídese. Mímese. Procure que le cuiden y mimen los suyos. Exija sus derechos de enfermedad y subsidio. Tome conciencia. Luche.
Un diabético, un hipertenso, un paciente con HIV necesita tomar conciencia de su enfermedad, sensibilizarse, conocer su entraña y actuar como un enfermo: tomar los fármacos, seguir los controles y ajustar su vida a la singularidad de su condición enferma.
Un paciente con Fibromialgia debe hacer lo imposible por desensibilizar su cerebro, hacerlo tolerante, razonable, confiado, permisivo.
El cerebro está sensibilizado. ¿Qué (información) lo desensibilizará?
Si es usted padeciente reflexione sobre la idea de organismo sano gestionado por un cerebro sensibilizado. Considere la información como un agente sensibilizador. Analice la que ha recibido.
Si es usted profesional reflexione sobre su papel de vector de información. No existe la no información. No mire a otro lado. Sensibilícese. Infórmese… pero tenga cuidado con lo que lea y crea. Es su responsabilidad.
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