Neurobiología de la Fibromialgia

La evidencia de la disfunción cerebral en la Fibromialgia es abrumadora. Aquí una revisión reciente:
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3205654/?tool=pubmed
Los relatos de los síntomas de los pacientes se corresponden con los hallazgos en pruebas de neuroimagen, tests psicobiológicos, cuantificación de dopamina, sustancia P, volumetría cortical.
Las quejas de los pacientes ¿tienen una base real demostrable?
Sí.
El cerebro fibromiálgico no actúa adaptado a lo que sucede. Está en otro mundo. No atiende a lo que realmente está sucediendo. Desatiende lo placentero y requisa el interés hacia lo nocivo y catastrofista.
El sistema de recompensa no segrega la debida dopamina para promover la exploración, comerse el mundo. Hay una invitación tónica al desánimo. El sentido de aversión, de nocividad potencial, está potenciado. Mientras no se demuestre lo contrario la realidad está juzgada como agresiva y/o decepcionante y el individuo como vulnerable e incapaz:
No te esfuerces porque puedes sufrir daño y no vas a conseguir tu objetivo.
A cualquier individuo sano le colocan los circuitos de la motivación en el modo fibromiálgico y se sentiría dolorido, cansado, espeso mentalmente, con dificultad para conciliar el sueño…
¿Cómo se llega a esa situación?
Esa es la cuestión.
La descripción de las alteraciones neurobiológicas certifican la realidad del problema. Ahora bien: ¿Son la causa o son efectos de una causa ni siquiera considerada?
Nos encontramos otra vez con la disyuntiva: ¿cerebro enfermo o cerebro equivocado?
¿Pueden por sí mismos la cultura, el aprendizaje, la información, explicar todos esos hallazgos de disfunción y estructura cerebral alterada? ¿Es necesario el añadido de una patología misteriosa, emergente, desconocida?
El principio de parsimonia nos aconseja seguir una teoría sencilla si por sí misma puede explicar los hechos. Lo suficiente hace innecesarias más hipótesis.
Puede que la tesis parsimoniosa de la cultura no sea suficiente y precise de un terreno estructural o funcional favorable para que germinen sus malas hierbas pero la Neurobiología de la fibromialgia se queda coja si se omite el factor cultural.
Hay una Neurobiología alterada. De acuerdo. El síndrome es real. Por supuesto. No está todo en mi mente sino en mi cerebro… No soy YO…
¿Cerebro? ¿Mente? ¿YO?
Tendríamos que ponernos de acuerdo en lo que significan esas tres palabras antes de seguir…
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