Neurólogos con migraña

Las teorías sobre cuestiones no aclaradas pueden ser erróneas. Todas lo son o lo han sido en su complicado y exigente camino hacia el acierto. No pasa nada por estar equivocado… si uno construye hipótesis considerando todos los datos, obligándose a tenerlos en cuenta.
Las teorías que seleccionan sólo aquello que conviene y desprecian lo que perturba no sirven.
Los neurólogos tienen una prevalencia de migraña escandalosamente alta. Hay pocos trabajos que la hayan investigado. Se pueden contar con los dedos de la mano. Exactamente cinco. Todos señalan que más del 40% de los neurólogos consultados (incluso el 71%) confiesan padecer una o más crisis de migraña al mes.
Si parco es el número de artículos que se ocupan de este llamativo dato más parco es aún el número de comentarios que suscita: sólo conozco uno: el de Oliver Sacks, afamado neurólogo, confeso migrañoso y coleccionista de luces y auras visuales. Oliver aclara que, en su caso estudió Neurología por la fascinación que le generaron sus auras migrañosas.
Bien. Tenemos el dato. Contundente. Algo llamativo ocurre con los neurólogos. Sus cerebros contienen un “generador de migrañas” especialmente activo. ¿Genes? ¿Desencadenantes?
¿De qué sopa genómica surge un destino que presiona con fuerza hacia la Neurología? No basta con estar inclinado genéticamente a la Medicina. Los compañeros no neurólogos comparten la misma incidencia de migraña que la población “normal”. Los genes de la migraña seleccionan individuos volcados a investigar su origen.
¿Qué hábitos van acoplados al quehacer del neurólogo que contengan la cualidad del desencadenante migrañoso? ¿Comen mucho queso o chocolate? ¿Cubatas? ¿Están mas estresados? ¿Pasan hambre?
Los firmantes de los trabajos no pueden dejar de sorprenderse del dato. Se ven obligados a escribir algo sobre él con cierto aire de fastidio y con absoluta superficialidad. Alguno no le dedica mas que la referencia fría de la cifra.
Curioso, dice alguno, fascinante… No tenemos respuesta. No hay preguntas…
Cuando la pregunta tiene poca chicha, es obligada por protocolo, de nada sirve.
El dato estadístico merece algo más de pasión científica. Preguntas de más calado. Las cifras debieran quitar el sueño a los neurólogos pero no lo hacen. Duermen en la plácida autocomplacencia de sostener las únicas doctrinas científicas del momento, las que defienden, sin parpadear, el origen genético de las crisis (¿incluidas las de los neurólogos?).
¿Por qué tienen tantas migrañas los neurólogos?
Se admiten preguntas y respuestas.
El dato es el dato. La pieza del puzzle es obligada. No es lícito retirarla…
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