Lo bio. 1-3 Cuentas y cuentos
Músculos exhaustos y contracturados, acortados o elongados, atróficos o hipertróficos. Articulaciones desgastadas, artrósicas, con pinzamientos de partes blandas, con grados de movimiento limitados, miembros situados en ángulos inadecuados, huesos osteoporóticos, asimetrías, curvas…
¿Qué pasa con las neuronas?
Las neuronas son cables, nervios, ríos por los que fluye la información y que deben atravesar una orografía complicada, con todo tipo de estrecheces y obstáculos formados por esa estructura músculoesquelética alterada. Son sujetos pasivos, simples testigos de las penurias de los tejidos, notarios del estres mecánico, sufrido en sus propias carnes (hilos).
Lo bio neuronal acaba cuando la neurona desagua la información en la médula espinal. A partir de ahí no queda sino trasladar el relato de la peripecia mecánica, de las dificultades de la vida en los tejidos, a las oficinas centrales de la penuria física pero eso ya no es bio. Es el mundo psicosocial, un mundo de altas y etéreas esferas.
Lo bio pertenece al mundo de las cuentas, lo tangible y ponderable. Lo psicosocial es puro cuento, narración imaginada, política. Las neuronas de la periferia, las que patrullan los barrios de la vida real, son bio. Las neuronas del recinto protegido del raquis y cráneo van perdiendo según ascienden su condición material, tangible y ponderable y se transmutan en algo demasiado intangible, demasiado alejado de la realidad como para ser tenido como bio.
Estar pinzada o no estarlo. Esa es la cuestión.
Si duele sin que haya penosidad, estrés, en los tejidos, si no hay neuronas pinzadas, el dolor musculoesquelético no es tal. Habrá que pedir cuentas a las neuronas de lo psicosocial.
Hasta la médula todo lo neuronal es bio, medible y manipulable. En el más allá medular sólo hay memoria atemporal en la que no se sabe bien lo que es pasado, presente o futuro. Imaginación, probabilidades, virtualidad, credos, miedos, filosofía…
En el más acá de la médula está el mundo de las cuentas. En el más allá… el de los cuentos.
Eso parece.
Habría que invertir el relato.
Erase una vez un cerebro…
Antonio Damasio ha escrito un libro: Y el cerebro creó al hombre. Probablemente es el título que más me ha ilusionado y el libro que más me ha decepcionado. Confieso que lo he dejado hacia la página 150 en dos intentos. Me quedo sólo con el título.
Las neuronas surgen evolutivamente como células de memoria. Recordar para predecir, ganar tiempo a la penosidad potencial. El sueño neuronal ha creado la percatación somática, los sentimientos corporales.
Las neuronas pueden estar o no pinzadas. También se les puede ir la pinza a la hora de imaginar la realidad somática desde el miedo al daño e invalidez.
Soñar, emular la realidad, es una función biológica.
– Cuénteme. ¿Cómo imagina su cuerpo, sus músculos, sus huesos, sus articulaciones? ¿Cómo interioriza el movimiento? ¿Siente su cerebro..?
– YO no tengo cerebro. Sólo espalda…
Y el hombre (la cultura) creó al cerebro…
Comentarios (11)
Los comentarios están cerrados.