Explicar el cerebro

Hoy iniciamos en el Centro de salud de San Martín de Vitoria el trabajo pedagógico con un nuevo grupo de padecientes de migraña. Saben que vamos a intentar ayudarles con “otro enfoque” y poco más.
A lo largo de cuatro sesiones de hora y media trataremos de deconstruir el afrontamiento cognitivo y conductual tópico de la migraña y, tras el derribo, reedificar un marco interpretativo nuevo que permita un cambio sustancial en creencias y actitudes frente a las crisis.
– ¡Déjese de historias de genes, estilos de vida, hormonas y desencadenantes! Vamos a hablar de cerebro.
No resulta difícil aceptar la existencia del cerebro, las neuronas, la actividad eléctrica, los neurotransmisores, es decir, el soporte físico de la mente. Lo complicado es presentar los contenidos. Creencias, expectativas, memorias, errores, obstinaciones, miedos, procesos inconscientes, aprendizaje, cultura…
– El dolor forma parte de la defensa del organismo. No es la consecuencia de una alteración genética, molecular, de un chispazo, un cortocircuito, ni de una misteriosa energía negativa. Tampoco proviene de un estrés acumulado por trabajo o apuros económicos ni de una emoción reprimida que abre la vía falsa del dolor para salir a la consciencia. La migraña es un falso positivo cerebral. Donde hay irrelevancia el cerebro ha visto peligro. Eso es todo.
La idea es sencilla: cerebro equivocado.
– A lo largo del cursillo intentaremos explicar el proceso que da lugar al error migrañoso. Hay dos factores determinantes: 1) la genética de Homo sapiens que es de natural alarmista como todas las genéticas defensivas y promueve estrategias de minimización del peligro y 2) la condición humana que, por genética e historia evolutiva, ha seleccionado la estrategia del desarrollo cultural, la acumulación de conocimiento, un conocimiento que crea un prototipo de organismo frágil e individuo irresponsable y promueve criaturas gestionadas por un cerebro alarmista obsesionado en la vigilancia de todo, en esta y otras vidas…
Algunos padecientes se sienten aludidos…
– YO…
No analizamos YOs sino la condición humana, es decir, culturizada, del cerebro. La responsabilidad no recae en el individuo sino en el proceso de aprendizaje de minimizar el peligro, un proceso tutorizado por un instructor que recurre a la vía de prohibirlo todo para evitar problemas y justificar su estrategia en base a todo tipo de medias-verdades (genes, hormonas, estreses y demás) disfrazadas de verdades absolutas, de condiciones necesarias y/o suficientes.
Por los comentarios de los padecientes del anterior grupo pensamos que:
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Se consigue el objetivo de tomar conciencia de la existencia de un cerebro que aprende a defendernos desde un estado de alerta excesivo pero…
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Dejamos el temor de una cierta indefensión ante ese cerebro que impone una ley y es más complejo y menos controlable de lo que nos gustaría.
Los padecientes sabrán que tienen cerebro, que protege su cabeza de un modo alarmista, penalizador, que existe una posibilidad de modificar la conectividad de ese cerebro, que para ello les proveemos de conocimiento y aliento y que deberán echarse al ruedo a torear una situación nueva en la que no es posible adelantar resultados.
El arte de explicar el cerebro es complicado.
El arte de coger los trastos del nuevo conocimiento y hacer faena también es complicado…
¡Suerte!
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