Sustancia P, el chivo expiatorio

Al dolor se le ha buscado sustancia, es decir, una molécula responsable. Descartes estaba equivocado. El dolor no es cosa del alma (humana) sino de los tejidos. Cuando sufren, segregan la sustancia dolorosa, sustancia que activa unos supuestos “receptores de dolor”.
En 1932 unos investigadores estudiaron los efectos de un polvo residual de cerebro tratado con alcohol y comprobaron que ese polvo producía descenso de la tensión arterial y estimulaba el duodeno en los conejos. Supusieron que aquél polvo tenía una sustancia responsable de esos efectos y la denominaron Sustancia P, es decir Sustancia Polvo.
Luego se comprobó que era un péptido formado por 11 aminoácidos y pasó a considerarse una Sustancia Péptido o Sustancia Proteína.
Más recientemente las pesquisas involucraron a la Sustancia P en el dolor y fue cobrando fuerza la tesis de que estábamos nada menos que ante la Sustancia Pain, en castellano la Sustancia Pena, la que hace sufrir.
La sustancia P está ampliamente distribuida por el organismo y una vez se une a su receptor (neurokinina-1) interviene en la activación de múltiples estados: conducta emocional, estres, depresión, ansiedad, vómito, migraña, adicción al alcohol, neurodegeneración. Anima el dolor, la inflamación, la hepatotoxicidad, la proliferación vírica y cancerosa, la vascularización de tejidos y difusión de células cancerosas…
La aplicación de antagonistas o antídotos de la maldita sustancia P evita toda esa larga lista de males. Un buen fármaco anti sustancia P resultaría ansiolítico, antidepresivo, antiemético, antimigrañoso, antiadictivo al alcohol, neuroprotector, analgésico, antiinflamatorio, hepatoprotector, antivírico y anticanceroso.
Lógicamente hay mucha investigación en torno al modo de neutralizar la acción de esa diabólica molécula. Probablemente algo saldremos ganando en el camino. De momento, para el dolor, no tenemos noticias.
En la fibromialgia, parece haber consenso en que se da una elevación de la sustancia P en el líquido cefaloraquídeo con una buena correlación con la severidad del sufrimiento. Podría ser un marcador biológico.
– Andaba fatal, con dolor y cansancio, sin ganas de nada. Me han hecho análisis y me han encontrado la sustancia P alta. Tengo fibromialgia.
Hay aumento de sustancia P en los mocos de los tosedores, en los tendones de las tendinopatías, en la piel de la dermatitis atópica, en el páncreas crónicamente doliente…
Realmente la sustancia P es una sustancia Peligro. Uno de los ejes fundamentales de la alerta se sustancia gracias a los mensajes de este polipéptido. Es el eje NGF (Nerve Grow Factor) sustancia P. Los centros evaluativos de peligro, con poco o mucho fundamento, activan este eje ancestral, probablemente el más ancestral de todos, para poner las pilas de la alerta en los tejidos: más terminales nerviosas, más vasos, más proliferación…
A veces la alarma era falsa y los centros evaluativos la desactivan con diligencia. Otras no se bajan del burro y mantienen el temor, la ansiedad, la lectura catastrofista… el eje NGF-SP.
El cerebro es un órgano probabilístico y construye hipótesis sobre estados de riesgo. Muchas veces lo hace sin pies ni cabeza, llevado por el miedo. El Cerebro Probabilístico ordena alerta y la mensajería se pone en marcha: se libera la sustancia Probabilística, la que hace, sin saberlo, que proliferen terminales de nociceptores, vasos, células…
El eje NGF-SP está ahí desde los albores de la evolución dando guerra, es decir, defendiendo. Algún mérito habrá prestado para seguir en la brecha.
Identificado el neurotransmisor del dolor, la sustancia Pain. Ello abre una vía para aportar nuevos fármacos… De momento… Publicidad… Promesas
Comentarios (8)
Los comentarios están cerrados.