Consejos para la crisis de migraña

¿Qué hacer ante una crisis de migraña?
La guía de conducta práctica a seguir más extendida recomienda:
Meterse en una burbuja sin estímulos sensoriales ni tensiones psicológicas, es decir, reposo absoluto del individuo con el consiguiente abandono de la actividad laboral.
Las recomendaciones chocan con las que se preconizan en el dolor lumbar agudo (una vez descartadas causas serias estructurales que imponen la inmovilidad).
En la lumbalgia aguda se recomienda:
Evitar el reposo absoluto. Continuar, en la medida de lo posible, con la actividad programada.
No siempre se puede cumplir en la práctica con lo preconizado por la teoría. Muchos profesionales, instruidos en la recomendación de evitar la inactividad y el miedo, optan por aconsejar el reposo estricto, la baja laboral y el miedo al movimiento, contraviniendo todas las evidencias.
En la migraña existe consenso en aconsejar el reposo absoluto, el miedo a la puesta en acción del individuo.
En el dolor lumbar se teme la dinamización del miedo. En la migraña, se dinamiza el miedo ya presente.
El objetivo del dolor, en ambos casos, es el de conseguir la inacción. Hay casos en los que la propuesta del cerebro está justificada (daño estructural no reparado, con vulnerabilidad potencial) y otros en los que no (ausencia de vulnerabilidad). En estos se aconseja para la columna una cosa y la contraria para la cabeza.
¿Por qué debemos evitar el miedo a movernos cuando la lumbalgia aprieta y potenciarlo cuando barrunta migraña?
¿Qué justifica esta divergencia en los consejos?
En territorio raquídeo se acepta que las creencias y actitudes que potencian el miedo al movimiento facilitan la cronificación del dolor. En territorio cefálico ni siquiera se considera el papel de las creencias y actitudes y se predica sin ningún recato el miedo a todo…
Que alguien me lo explique…
Aparentemente la explicación es simple. Si lo que hago duele, debo evitarlo. El dolor marca la conducta. Si me muevo y duele debo quedarme quieto. Elemental…
Cuando el miedo impone su ley, en ausencia de daño relevante consumado o potencial, lo correcto es lo contrario: intenta disolver el miedo con la actividad normal…
Algunos interpretan erróneamente la propuesta:
– Piensa que no te duele. Piensa que el dolor es imaginario, que no existe…
Tratar de negar el dolor es absurdo y genera con toda probabilidad el efecto contrario: lo aumenta.
Negar el miedo no lo disuelve. El miedo no se niega. Se reconoce, trabaja, racionaliza y disuelve con la acción confiada razonable, desensibilizante.
– Piensa que la migraña no existe…
Eso dice alguno que digo y propongo… pero no es cierto. Lo que existe en la crisis es miedo y ese debe combatirse con el afrontamiento activo, no con la evitación.
Negar la migraña es una estupidez. Negar la trama del miedo, una imprudencia.
Comentarios (14)
Los comentarios están cerrados.