La torre de Babel de la migraña

La migraña es genética. Acuerdo general.
Es un problema vascular. No lo es. Hay dilatación. No la hay. Los triptanes son eficaces porque controlan la vasodilatación. No es verdad…
Es una meningitis estéril. No hay meningitis.
Es un problema alimentario. Histamina. Diaminoxidasa. Evitas los alimentos que te perjudican y ya está.
Son las hormonas. La digestión, la meteorología…
El estrés, la sobrestimulación, el ruido, las luces, los olores… el ajetreo.
Los cambios. Son los cambios. A mejor o a peor. Da lo mismo.
Es el trigémino. Sus “receptores de dolor” se activan por hipersensibilidad. Se genera dolor en las meninges y vasos craneales y las señales de dolor van activando desde la periferia todos los circuitos del dolor hasta que se alcanza la saturación, el límite.
Parece que se ha descubierto un generador en el troncoencéfalo que es el que inicia la activación trigeminal.
Es como un ataque epiléptico. Los fármacos antiepilépticos son eficaces. A mí no me hacen nada…
Vasoconstrictores, vasoconstrictores para contrarrestar la vasodilatación.
Las hormonas. A ver si llega pronto la menopausia y acabamos… Yo sigo con migrañas a mis sesenta…
La serotonina… La CGRP, la sustancia P, el glutamato, el zinc, el magnesio, las endorfinas…
La digestión, la vesícula…
Los músculos de la cara. Botox, botox… Los músculos del cuello. Punciones secas. Acupuntura.
Meditación, yoga.
Hay que cuidarse. Alimentación equilibrada. Ejercicio. Nada de estrés. Pocos cambios. Alcohol ni en pintura.
Analgésicos precozmente. No espere. Llévelo en el bolso. El que mejor le funcione. No abuse. No se automedique.
Las encuestas de satisfacción dicen que los padecientes están satisfechos con los neurólogos. Mis encuestas dicen lo contrario. Los neurólogos dicen que los de primaria no hacen las cosas bien. Los de primaria dicen que ellos hacen lo que los neurólogos dicen que hay que hacer…
La homeopatía es pseudociencia. A mí me funciona.
Etcétera…
…
La función más trascendente del cerebro es la toma de decisión. El cerebro debe decidir sobre un entorno lleno de incertidumbre con poca información fiable. Mucho ruido y pocas nueces.
No existe la no decisión. Ante la duda se opta por la tremenda.
No pasa nada por errar en lo decidido si se anda listo en detectar el yerro.
En la migraña, en mi opinión, existe una patología clave: el error en la decisión de activar la alerta en la cabeza y el fallo en detectar el error y corregirlo.
No se trata de un error por paroxismo neuronal “epiléptico” ni por exceso de histamina, serotonina o cualquier otra molécula. Es un error evaluativo, prefrontal. Se trata de una decisión que surge de los sistemas de memoria predictiva de las matrices del conocimiento, de la probabilística cerebral.
¿Para cuándo una auditoría a la corteza prefrontal, al conocimiento, a las creencias, a la cultura?
– Pseudociencia…
– Ya. Neurociencia. Más allá de las moléculas que animan el mercado de las terapias…
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