Desmigrañarse

Sol del Val, una expadeciente con migrañas asidua del blog, recomienda en su comentario (“El miedo al dolor”) desmigrañarse (pidiendo autorización previa para utilizar ese nuevo término).
Me encanta la palabra.
Existe el enmigrañamiento, el proceso a través del cual la interacción entre la biología y la cultura da lugar a la condición migrañosa. La víctima se ve envuelta en la tela de araña de los miedos ancestrales biológicos y las alertas tópicas culturales que los dinamizan y acaba enmigrañado.
Enmigrañarse es fácil. Desenmigrañarse no lo es tanto. El proceso exige acciones necesarias: descreer en lo creido, desconfiar en lo confiado, confiar en lo desconfiado… en definitiva invertir la dirección de todo, ir al Norte en vez de al Sur.
Algunos padecientes intentan encontrar el Norte siguiendo el camino señalizado por la oficialidad. Al no encontrarlo desconfían y preguntan para confirmar la correcta dirección.
Hay rutas alternativas, convenientemente señalizadas. Parece que pudieran reconducir al Norte, pero, siguen orientadas al Sur. Las Medicinas “alternativas” comparten con la oficial la idea de culpa-transgresión y la de redención a través de una buena acción terapéutica. Es el individuo quien debe ser corregido, purificado en sus acciones.
La desmigrañación contiene necesariamente el giro de 180º, el desandar el camino, volver al punto cero y enfilar desde allí hacia el Norte por caminos no señalizados por ninguna oficialidad. El padeciente se ve caminando en solitario por terrenos no encaminados y teme andar descaminado.
Puede que le falte seguridad y esté tentado de volver a lo andado a las primeras de cambio enfilando nuevamente hacia el Sur creyendo que allí está el Norte porque así lo dicen las señales.
Los caminos señalizados de la migraña conducen a la migraña. Los de la desenmigrañación van en dirección contraria. Lógico.
Sí hay caminos para el caminante, señalizados, vallados y mecanizados. Si uno quiere hacer honor a los versos debe saltarse la valla y meterse en el mundo descaminado en el que sólo se hace camino al andar…
Los que andamos por esos mundos descaminados tenemos una razonable certeza de que vamos en buena dirección…
– Anda usted descaminado. La migraña es en la otra dirección…
– Ya he recorrido todos los caminos y lo único que he conseguido es enmigrañarme cada vez más… He decidido desmigrañarme…
Gracias Sol. Me encanta: desmigrañarse…
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