V Jornada para pacientes con migraña y otras cefaleas incapacitantes
Organizada por La Asociación Española de Pacientes con Cefalea (AEPAC) se celebra en Madrid el día 24 esta Jornada (ver información completa en eventos) en la que participaré con una ponencia sobre Migraña, Biología y Cultura.
Sigue prevaleciendo en la migraña el modelo biomédico, centrado en la búsqueda de marcadores biológicos diagnósticos y dianas moleculares terapéuticas. En dicho modelo el paciente pone su cuerpo a disposición del profesional quien etiqueta debidamente el síndrome y ofrece remedios a la vez que da una serie de consejos preventivos. El papel del paciente es fundamentalmente pasivo, con la única implicación de seguir los consejos y cumplir con la terapia.
El modelo Biopsicosocial completa lo “bio” con factores añadidos psicológicos y sociales. Qué quiere decir “psico” y “social” puede variar según quién lo explique. Generalmente el componente “psico” se refiere al modo en que el paciente se gestiona desde la aceptación de que tiene un problema de dolor, una enfermedad. El afrontamiento correcto sería el de aceptar el problema, la condición de enfermedad, sobrellevarla y minimizar el impacto adquiriendo habilidades de control y evitando amplificaciones catastrofistas o derrumbes emocionales. Lo “social” se referiría al modo cómo el dolor perturba las relaciones de grupo y cómo desde éste se reconoce (o desprecia) la situación.
Se entiende que en el dolor crónico o recidivante, sin daño tisular relevante, se produce una conjunción de factores biológicos (químicos) y psicológicos, cada uno por su lado. Los profesionales colaborarán desde una perspectiva multidisciplinar: el neurólogo (fármacos) y el psicólogo (afrontamiento). Puede que en la convivencia con el dolor se hayan generado falsas creencias, evaluaciones catastrofistas… y el paciente afronte la situación con conductas disfuncionales. El psicólogo le ayudará a evaluar razonablemente el drama y a conducirse debidamente.
No hay muchas referencias al papel de la cultura en todo este proceso y las que hay analizan las diferencias de afrontamiento que cada colectivo ha conformado para interpretar y gestionar individual y socialmente el dolor.
En mi opinión, la cultura no es sólo un factor que retoca el modo de afrontamiento sino que está en el corazón de la génesis de la migraña. No sólo aprendemos a reaccionar a la migraña sino que, sobre todo, aprendemos a tenerla. El cerebro recibe el impacto dinamizador que contiene la cultura y se facilita la aparición de las crisis.
La migraña es la consecuencia de una interacción explosiva entre la biología humana de base (genes) y su entorno (cultura) en el curso del aprendizaje nociceptivo (lo que pueda hacer daño).
Me toca defender la teoría biocultural en una Jornada en la que se harán otras propuestas difícilmente compatibles con lo que defiendo. Espero acertar en la exposición. En cualquier caso agradezco a la AEPAC la oportunidad que me da para exponer mis propuestas por la actitud de apertura mental que contiene.
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