Revisión bienal de dolor (IASP)

El suplemento de Marzo de este año de la revista PAIN, la publicación oficial de la IASP (Asociación Internacional para el Estudio del Dolor) está dedicado a un revisión de aspectos fundamentales del dolor por cualificados investigadores, a la luz de los últimos avances en Neurociencia.
El suplemento es de una gran calidad, altamente recomendable para estudiosos del dolor. Contiene actualizaciones sobre Sensibilización central; Transducción; Modulación descendente; Dolor orofacial; Dolor postquirúrgico; Acupuntura; Plasticidad cerebral y dolor crónico; Dolor en neonatos; Dolor neuropático; Dolor y cáncer; Dolor y motricidad; Terapia cognitiva y Terapia farmacológica.
Es mi intención dedicar una entrada a cada artículo. Vaya, de momento, un análisis general.
La lectura íntegra del suplemento permite constatar los diferentes enfoques que cada autor propone para aportar luz y esperanza en el tema. Si uno selecciona y lee sólo un artículo corre el riesgo de potenciar el sesgo que ya inevitablemente tiene.
Se echa en falta un artículo que integre todo lo aportado, una visión sistémica, biológica (evolutiva). También echo en falta, desde mi particular e inevitable sesgo, una referencia a la condición humana como factor modulador del dolor. Somos la única especie que padece dolor crónico no explicado por daño tisular relevante. Algo específico hace que penda sobre nosotros la maldición de la alta probabilidad de padecer sin motivo aparente.
La gestión del sistema nociceptivo está fuertemente unida al aprendizaje, a lo que experimentamos, a lo que observamos a lo que nos enseñan… a las creencias y expectativas (sobre enfermedad y sobre remedios potenciales). No hay ninguna referencia a este apartado.
También desde mi inevitable sesgo echo en falta aspectos referidos al procesamiento central: memoria, predicción, probabilidad, atención, motivación, evaluación, toma de decisión, detección de error, sistema de recompensa, adicción, percepción-acción…
Domina una visión biomédica: moléculas, imágenes… Faltan aportaciones desde fuera de la Medicina. Hay excelente investigación desde la Física, Matemáticas, Informática, Lógica, Psicobiología pero no la aprovechamos. Aun cuando la metáfora del cerebro como un “procesador de información” ha hecho fortuna no acabamos de interesarnos en la entraña del procesamiento ni en el contenido de lo que se procesa. Siempre se nos remite a las moléculas, a los genes, a las etiquetas diagnósticas, a las pruebas complementarias.
La Biología no es algo que podamos abarcar desde la Medicina. Necesitamos el concurso de otros profesionales que estén libres de los sesgos que nuestra dilatada historia como médicos nos ha construido.
Hay un tema que considero transcendental y que tampoco figura: la consciencia. El dolor es un contenido de la consciencia, una percepción, algo que el cerebro, representando históricamente (pasado, presente y futuro) la vida de un organismo estrechamente insertado en una sociedad, proyecta intencional y selectivamente para condicionar la conducta en base a una evaluación.
¿Por qué el dolor?
Las respuestas siguen buscándose en moléculas, tejidos, imágenes, psicopatologías…
Muchas veces la respuesta es simple: el cerebro no es infalible. Se equivoca.
No estaría de más considerar la fisiopatología de los errores evaluativos cerebrales, más allá de las variaciones genéticas y los excesos y defectos de serotoninas, dopaminas y demás..
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