Arturo Goicoechea

¡Muévase sin miedo!

Arturo Goicoechea · · Actualizado:

Está muy extendida y cultivada, tanto por profesionales como padecientes, la idea de que la columna es algo muy delicado, una estructura vulnerable que sufre las consecuencias del bipedismo. Liberar las manos, dicen, nos pasa la factura evolutiva de la sobrecarga lumbar, con el consiguiente dolor. ¿Duele? Está claro: sobrecarga mecánica, tejidos estresados.

¡Siéntese bien! ¡No coja pesos! ¡Cuidado con la columna! ¡Fortalezca la musculatura! ¡Reposo!… En definitiva: miedo

El miedo al daño somático está implícito en el dolor. El padeciente teme al dolor porque teme al sufrimiento pero da por sentado que si duele en un momento, lugar y circunstancia es porque la zona doliente está sufriendo físicamente. Cualquier acción terapéutica que alivie el dolor será interpretada como una acción que protege los tejidos. Cualquier conducta evitadora del dolor será también interpretada como una acción protectora preventiva de la integridad física.

Se da por segura la equivalencia entre dolor y daño. El dolor es lo que informa del daño actual. Modificar el dolor con cualquier acción modifica el estado de los tejidos. Duele menos… luego los tejidos han obtenido alivio de lo que les mortificaba.

Falso. Radicalmente falso. Peligrosamente falso.

La columna es robusta, muy robusta y, en ausencia de situaciones excepcionales de lesión aguda, soporta perfectamente las cargas mecánicas cotidianas, incluido el acarreo de pesos… El miedo al movimiento no está justificado. Más bien está contraindicado. Un cerebro que valore columna vulnerable activará programas defensivos de mala calidad funcional y con facilitación de dolor. El padeciente concluirá, erróneamente, que su columna no está para muchos trotes, cerrando así el círculo vicioso.

Investigadores daneses y noruegos han comparado la evolución de dos grupos de padecientes con dolor crónico lumbar. A unos les educaban en la confianza en la robustez de la columna y a otros en el santo temor al movimiento. Al menos iban igual los dos grupos y, probablemente, mejor los del grupo educativo.

No es infrecuente en la práctica médica que se actúe de forma generalizada en dirección opuesta a lo que la evidencia señala. Si duele la zona lumbar, haga caso a las evidencias: tenga miedo al miedo. Muévase confiado. Si lo hace con miedo al dolor-daño sufrirá usted y su columna, su cerebro reforzará en cada acción la idea de vulnerabilidad y se convertirá usted en uno más de la legión de convictos y confesos de “padecer de la columna”.

Es necesaria la escolarización en dolor de columna. Hay muchas escuelas de espalda. Mucha pedagogía para evitar el dolor y el daño. Infórmese antes de matricularse sobre los contenidos…

– Cuide su columna… está hecha un asco…

o…

– Confíe en su columna… es robusta a pesar de las apariencias…

El contenido de este sitio web tiene únicamente fines informativos y educativos y no sustituye el diagnóstico, asesoramiento o tratamiento médicos. Si tienes preguntas o preocupaciones sobre tu salud, ponte en contacto con tu médico.

Al navegar por este sitio web, aceptas no hacerme responsable de los daños derivados o relacionados de la información proporcionada en el sitio web.

Este sitio web incluye enlaces a GoiGroup, su marca asociada.