Pinchazos

Una de las muchas formas de dañarse es con objetos punzantes. Los recursos defensivos de la red neuronal se han seleccionado para afrontar situaciones concretas de peligro. En la naturaleza hay objetos punzantes: espinas, astillas, pinchos. Pueden contactar con nuestra superficie y crear problemas. Las neuronas detectoras de nocividad (nociceptores) están capacitadas para localizar con toda precisión la agresión por un objeto punzante y liberar una respuesta motora de pinza que, incluso con ojos cerrados, elimina el agresor puntiagudo.
En interior no hay nada equivalente a los pinchos ni tiene sentido una acción defensiva de pinza. Los sucesos agresivos internos no tienen precisión de localización ni el dolor sirve para saber dónde se está produciendo exactamente el problema.
El dolor se expresa frecuentemente en forma de pinchazo sin necesidad de que hayamos sufrido una agresión con algo puntiagudo. Es un dolor vivo, muy localizado, intenso, pasajero. Habitualmente genera ansiedad por su carácter extraño. Puede haber pinchazos por todas partes. Son frecuentes en la cabeza y en el tórax.
El pinchazo fuerza la consulta por la preocupación por el posible origen. Las características punzantes para los profesionales son signo de banalidad, de ausencia de organicidad… una vez descartados los objetos punzantes en el lugar del pinchazo.
En la época en que todo era interpretado como vascular se decía que los pinchazos estaban producidos por espasmos arteriales, sin ningún fundamento. Se recurre también a la explicación del espasmo muscular pero los problemas musculares generan un dolor muy distinto, mal localizado, sordo.
Tras los pinchazos habitualmente no hay nada anormal. Sólo un escape de percepción dolorosa desde un sistema nociceptivo en alerta, en ausencia de daño.
El pinchazo puede resultar molesto pero no debe preocupar. Si las dudas persisten es inevitable la consulta. No recuerdo ningún caso en el que alguien con pinchazos tuviera algo. Se solicitaban Escaneres para solventar la duda e invariablemente eran normales.
Los pinchazos son frecuentes, molestos, inquietantes… Las apariencias engañan, una vez más. Los pinchazos habitualmente son banales y lo único que indican es que hay una alerta activada en una zona.
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