El huésped cognitivo

La red neuronal es un soporte físico al que llega información que, tras su procesamiento, es rechazada o aceptada. Al igual que sucede con los gérmenes, para que se desarrolle una infección se debe vencer la resistencia del huésped, del organismo. El germen necesita un terreno permisivo, vulnerable.
Las ideas, la pedagogía sobre dolor contacta con el organismo, con sus defensas cognitivas, con los credos vigentes y se inicia un proceso competitivo entre la novedad presentada y las creencias. Las propuestas a veces no superan las primeras barreras y son rechazadas en superficie. Ni siquiera hay procesamiento. Sólo rechazo. Pre-juicio.
Si se pregunta al huésped sobre lo dicho, generalmente se encuentra uno con un malentendido:
– Dice que el dolor no existe…
El huésped ha disuelto la idea, la ha inutilizado convirtiéndola en otra cosa, en algo que puede ser eliminado fácilmente como inaceptable.
Hay veces que el huésped permite la entrada al recinto cognitivo de las nuevas propuestas, les concede una oportunidad.
– Voy a probar…
El test de la eficacia determinará la credibilidad.
– Sigo igual. Mi dolor no tiene nada que ver con lo que ese doctor dice… ya me parecía a mí…
También hay padecientes que aceptan argumentadamente lo que se les muestra y tratan de que lo que ellos dan por cierto pase al ámbito de las decisiones cerebrales y las modifique volviéndolas más racionales… pero no se produce lo que desean. La angustia por el dolor impone su propia ley. El sistema de recompensa sigue exigiendo una conducta defensiva coherente con las cogniciones que se intenta derribar. El individuo no puede imponer su voluntad, su nuevo credo.
– Creo lo que me dice pero no funciona. No sé qué hacer para cambiar las cosas. Creer no es suficiente. Hay algo que se nos escapa. Necesitaría una pauta, un método…
Finalmente están aquellos padecientes en los que se produce el cambio cognitivo en los sistemas de memoria-predicción. El huésped ha sido permisivo y ha propiciado el anidamiento (la infección) de lo explicado.
– A veces quiere doler pero lo impido sabiendo que no sucede nada y desviando la atención, sin esfuerzo, a lo que me ocupa en ese momento.
El conocimiento nos confiere inmunidad o vulnerabilidad frente a lo que se dice y hace. El huésped cognitivo existe. Autoriza, rechaza, acoge con entusiasmo, recela, prueba…
El individuo consciente forma parte de ese huésped pero no tiene el mando.
Conscientemente podemos atender sin prejuicios, entender, analizar críticamente las nuevas y antiguas propuestas y tratar de aplicarlas con decisión y constancia.
– He tenido migraña. Me ha pillado con las defensas (cognitivas) bajas…
Hay veces que la obsesión por fortalecer los nuevos credos produce el efecto contrario, los debilita a favor de la vigencia de los que se quiere derribar. Son cosas del huésped.
Ya lo he dicho otras veces:
El cerebro tiene razones que el individuo desconoce…
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