Estiramientos

He llevado muchas veces a mis hijos a los partidos de futbol. Tenía que levantarme pronto los sábados por la mañana ya que debían hacer obligadamente una hora de estiramientos y calentamientos. Nunca entendí el sentido y la justificación de esa hora robada a la cama.
Se supone que un músculo tiene una longitud ideal desde la que genera una acción más eficaz y está más protegido frente a las lesiones. Si no se estiran los músculos antes de la acción deportiva parece que no se conseguirá velocidad, suficiente excursión. Al músculo se le supone acortado, contracturado, hiperviscoso y es necesario espabilarlo, desperezarlo, situarlo en su longitud óptima desde la que teóricamente es más eficaz y robusto. Los estiramientos, dicen, suavizan además la respuesta refleja de estiramiento, un tono muscular de base mantenido por la actividad neuronal responsable de responder al estiramiento de las fibras musculares (responsable del clásico reflejo rotuliano). Los estiramientos suavizarían esa actividad refleja permitiendo así más longitud de músculo en el ejercicio.
Las biomecánica es muy compleja y me desborda cuando trato de entender físicamente lo que sucede en un músculo cuando está en reposo o se mueve. Hay muchos factores que condicionan el trabajo muscular. Hasta hace poco tiempo la biomecánica lo explicaba todo pero parece que había un factor que se pasaba por alto: la sensación de estiramiento. El límite del estiramiento lo ponen no sólo las propiedades biomecánicas sino también la sensación de “hasta aquí lo tolero”.
Puede que los estiramientos consigan una mayor longitud muscular. Puede que en ello influya el cambio biomecánico inducido pero puede que lo más determinante sea que el umbral perceptivo de tolerancia del sujeto haya variado, se haya adaptado. Realmente no estiramos el músculo sino la tolerancia al estiramiento. Al menos es un factor a considerar. Sucede lo mismo con la rigidez articular. Además de la resistencia física al desplazamiento, a la acción, está la percepción de rigidez.
El factor perceptivo es fundamental en la acción.
La biomecánica debe incluir siempre un sujeto que interioriza el movimiento, un cerebro que pone límites en base a evaluaciones.
No hay acuerdo en la bondad y necesidad de los estiramientos. Parece que el calentamiento, el contacto gradual con los escenarios, la adaptación biomecánica, neuronal y psicológica a la acción futura es beneficioso.
Todavía sigo preguntándome qué sentido tenía la maldita hora de estiramientos de los sábados por la mañana… En nuestra época no estirábamos.
Estábamos siempre preparados para echar un partidillo con cualquier objeto que, más o menos, rodara al darle una patada en el cuarto de hora del recreo…
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