Contractura y contraccion muscular

En el universo del denominado dolor musculoesquelético, independientemente de lo que esto pueda querer decir, se utiliza con frecuencia la palabra contractura.
– Me duele
– Tienes contractura
La contractura abre la justificación para relajar músculos, por ejemplo con masajes. Se supone que un músculo contracturado tiene problemas con su oxigenación ya que cierra los vasos . Ello crea sustancias inconvenientes que contraen más el músculo y generan un círculo vicioso. Eso dicen…
¿Qué es realmente, una contractura?
Habría que preguntarlo a quien utiliza la palabra.
Hablando con propiedad, la contractura indica un acortamiento de tejidos blandos que impiden el juego articular normal. El acortamiento puede provenir de la piel (cicatriz), cápsula articular o del propio músculo.
Si el causante del acortamiento es el músculo se debe, por definición, a una activación del mecanismo de contracción-relajación de las fibras sin que haya habido un estímulo nervioso previo. La contractura muscular sería una consecuencia de un estado de hiperexcitabilidad de las propias fibras musculares.
Existen enfermedades musculares que afectan la delicada trama bioquímica que hace que el músculo se contraiga y luego relaje. Lo ideal es que el músculo sólo se contraiga cuando así se lo ordene un programa neuronal que contiene un propósito, un objetivo. Cada estímulo nervioso desencadena una cadena de reacciones que acaban generando la contracción de las fibras. Tras cada estímulo se recupera la condición normal y queda preparada la fibra para una nueva orden. A veces este delicado mecanismo de contracción-relajación no funciona bien y el trabajo muscular es inadecuado. El músculo permanece acortado más tiempo del necesario.
La contracción muscular es el estado de acortamiento de las fibras musculares generado bien por la propia condición anómala de hiperexcitabilidad del músculo o por efecto de una orden neuronal, adecuada o no, en presencia de patología del Sistema Nervioso Central o en su ausencia.
La consistencia muscular aumentada no permite deducir que ello es debido a una contractura muscular. Un músculo contraído no permite deducir una condición bioquímica inadecuada (mala oxigenación…), un trabajo excesivo sostenido… Habrá que averiguarlo en cada caso. La palpación de un músculo puede evocar dolor. De ello no puede deducirse que el músculo está contracturado ni sometido a condiciones químicas inadecuadas. Sólo podemos constatar la secuencia: “si palpo dice que le duele…” y proceder a acercarse al por qué en cada caso.
El músculo puede estar contraído innecesaria o excesivamente, simplemente porque responde a una orden neuronal errónea, innecesaria, poco económica.
– Estás demasiado contraído. Relájate…
La actividad muscular debiera ser siempre económica. Músculos, los menos posibles para conseguir el objetivo. Sucede lo mismo con los precios y los trámites burocráticos. Lo ideal es encontrar un buen precio para el mismo producto y un escaso papeleo para una gestión.
Hay objetivos mecánicos que necesitan poca contracción muscular. Bastan las propiedades físicas de viscoelasticidad de los tejidos y pequeños toquecitos de pequeños músculos pero el cerebro puede añadir elementos de expectativa, ansiedad, incertidumbre, vulnerabilidad… que emborronan la acción con contracciones musculares innecesarias. Sucede lo mismo con la tensión arterial: aumentos, los justos para conseguir el objetivo de la perfusión de los tejidos. Contracciones musculares, las mínimas para conseguir los objetivos de interactuar con los objetos.
Los fisios son los encargados de evaluar todas estas cuestiones, palpando, moviendo, viendo moverse al paciente, hablando…
Puede que haya contracturas. Si las hay habrá que averiguar por qué, con cierto rigor. Luego cada cual procede según considere oportuno.
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