Síntomas

Un síntoma es una percepción corporal que hace referencia a un estado alterado o inconveniente.
El síntoma da la alarma, incita a una conducta y a una indagación.
El síntoma no es nada en sí mismo. Lo que importa es lo que significa.
El dolor es un síntoma. Algo sucede en la zona doliente o algo teme el cerebro que pueda suceder en ella. Habrá que indagar si, realmente, sucede algo relevante o se trata de una falsa alarma, una prevención alarmista del cerebro.
El síntoma es, generalmente, molesto, desagradable, penoso. Quien lo padece buscará el modo de librarse de él. Hay dos formas de hacerlo. Descubriendo la causa y neutralizándola o limitándose al efecto, el propio síntoma.
– Tengo hambre. Deme algo de comer…
o
– Tengo hambre. Deme algo contra el hambre…
El síntoma solicita una conducta. Si el individuo la sigue, el síntoma amaina. No siempre la conducta solicitada conviene al organismo (por ejemplo, comer si existe obesidad).
La Medicina sintomática aporta remedios antisíntoma: antialgésicos, antiinsommios, antidepresivos, antitusígenos… y desconsidera su origen y función. La simple corrección del síntoma no quiere decir que hayamos mejorado la condición que lo causa. Probablemente suceda lo contrario.
-¿Qué tal?
– Mejor. Duele menos…
El efecto del analgésico se produce porque hemos manipulado las comunicaciones entre la zona afectada y el cerebro o porque hemos activado la expectativa de una solución (placebo). El analgésico no actúa sobre el proceso. Desconectar la alarma no impide que el ladrón robe.
El desánimo es un síntoma. Algo no va o no va a ir bien. No es aconsejable la inversión en esfuerzo.
– ¿Qué tal?
– Mejor. Estoy más animado…
De la mejoría del ánimo no se deduce que el individuo está en mejores condiciones para afrontar la adversidad ni que la hayamos aliviado.
Cuando inicié mi periplo profesional aplicando pedagogía sobre biología del dolor preguntaba por el síntoma, pensando que así sabría si la acción pedagógica había sido eficaz.
– ¿Cómo va?
– Parece que funciona. No he tenido migrañas.
Con el tiempo aprendí a desconfiar. Ya no pregunto por el dolor, por el síntoma. Me centro en el proceso.
– ¿Qué ha entendido? ¿Lo cree?
El objetivo ideal de la acción profesional es ayudar al organismo a defenderse de las situaciones adversas cuando disponemos de esa capacidad. Primero hay que identificar lo adverso: un germen, un cáncer, una carencia hormonal… o un error evaluativo cerebral y aplicar el remedio: antibióticos, quimioterapia, hormonas… o pedagogía, correctores evaluativos, información.
Los padecientes están instruidos en la Medicina sintomática. No hacen demasiadas preguntas sobre las causas o se conforman con cualquier respuesta. Lo que quieren es librarse del síntoma.
– Necesito una solución, algo que me quite el dolor para poder llevar una vida normal…
– Primero hay que saber por qué duele…
Pregunto en la consulta por las expectativas:
– ¿Qué prefiere: saber por qué duele o un analgésico eficaz?
Hay división de preferencias.
Una vez descartada una causa relevante en la zona dolorida es evidente la necesidad de actuar sobre la falsa alarma. Hay que modificar falsas creencias y expectativas cerebrales y convencer al individuo que, en caso de error evaluativo, debe dar un giro de 180º a la conducta de afrontamiento.
– El dolor es debido a un error cerebral de valoración de amenaza. No tiene sentido que se obedezcan los miedos erróneos de su cerebro. No se meta al cuarto oscuro, no tome el tóxico adictivo, prosiga con su actividad…
No es tarea fácil. El dolor contiene el miedo ancestral de la vida a la muerte y consigue con su condición sufriente intimidar al padeciente.
– Tengo pánico al dolor. Ya sé que no pasa nada, que debiera continuar con mis tareas y no tomar calmantes pero el dolor me puede…
Los relatos de afrontamiento activo, respondón, del individuo frente a su cerebro alarmista, fóbico, son de todos los tipos. A veces gana la cordura y el dolor se disipa y otras vencen las memorias traumáticas del miedo, de las crisis previas.
– Deme algo para el dolor. Necesito una solución…
La petición es comprensible pero no deja de ser otro síntoma..
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