Ideas estrafalarias

Algunos padecientes comentan con amigos (legos y profesionales) el enfoque pedagógico del dolor. Hay reacciones de todos los colores. Me interesa conocerlas y pregunto sobre ellas.
– ¿Qué le han dicho?
– Tiene lógica…
– ¿Te has metido en una secta?
– No me creo que sólo con palabras se pueda quitar el dolor…
Es un buen ejercicio el de verbalizar, exteriorizar los archivos cerebrales, pero tiene sus riesgos si los contenidos son novedosos y contrarios al molde en el que nos han instruido. El cerebro sapiens (ma non troppo) es gregario y fuerza al usuario a agruparse en colectivos sólidamente integrados y debidamente identificados por credos y conductas.
Hace unos días una padeciente que había leído mi libro (Migraña, una pesadilla cerebral) y visitaba el blog comentó con sus amistades las propuestas básicas y les animó a curiosear entradas y capítulos. Uno de ellos, médico, sentenció:
– Son ideas estrafalarias…
Algo estrafalario es, según la Real Academia Española, algo extra-vagante en el modo de pensar y en las acciones. Un extra-vagante es alguien que vaga fuera de un recinto.
Mi profe de Literatura del Insti recriminó a dos alumnos en el aula:
– ¡Son ustedes unos extra-vagantes! … Les he visto por la calle en horas de clase… haciendo el vago extra-muros, fuera del recinto del Instituto…
El libro y el blog contienen ideas estrafalarias, extra-vagantes. Son ideas que no corresponden al recinto de lo políticamente correcto y, por tanto, son rechazadas al no ajustarse a la etiqueta exigida.
Las ideas estrafalarias del blog provienen de publicaciones científicas interesadas en la biología del dolor. Son ideas de gente estrafalaria, extra-vagante en su forma de pensar y actuar. Puede que no sean ideas políticamente correctas pero contienen exquisita corrección biológica.
Los extra-vagantes andamos algo huérfanos de colectivo. No disponemos de sede, asociación ni esponsor. Tenemos asumida la condición de la rareza y estamos obligados a silenciar nuestros desvaríos doctrinales o a extremar las cautelas al exponerlos, por riesgo de provocar en la audiencia todo tipo de bromas y ocurrencias o… el cambio forzado de tema. Sólo podemos sacar el tema si el contertulio “es de los nuestros”, otro extra-vagante…
Hace ya unos cuantos años que hago novillos y me salto las clases de lo oficial, de la intra-vagancia, de los Congresos y textos regalados. Ya en la Facultad rehuía las clases, los apuntes… Iba a la Librería Médica y escogía los textos que se me antojaban interesantes. Los exámenes orales se me daban razonablemente bien pero en los escritos me pillaban siempre con preguntas para mí extrañas y, en más de una ocasión, dejaba el ejercicio en blanco.
No me queda ya mucho para completar mi ciclo profesional. Dejo el recinto sin pena y, por supuesto, sin gloria. Seguiré en la militancia estrafalaria, extra-vagante, diciendo y haciendo lo contrario de lo que dicen que debemos decir y hacer los intravagantes…
¿Intravagancia? ¡No, gracias!
Comentarios (20)
Los comentarios están cerrados.