Creencias y saberes

Louis Pasteur
Ante cualquier cuestión pueden orbitar todo tipo de creencias o, mejor dicho, ante cualquier creencia pueden orbitar todo tipo de cuestiones…
Creo en los fármacos… para todo, en la homeopatía para todo, en las agujas para todo… Todo puede estar referido al credo abrazado por uno… al menos por un tiempo, el que persiste la apariencia de eficacia:
– YO sólo sé que (de momento) me funciona
Las creencias sobre organismo pueden ser variopintas y evanescentes, cambiantes, caprichosas.
– ¿Por qué no pruebas?
No todo (para todo) es siempre creíble. Pocos ciudadanos aceptarían tratarse una meningitis bacteriana o una diabetes insulinodependiente con algo que no fueran antibióticos o insulina.
Hay enfermedades tangibles a las que el conocimiento científico ha desvelado su dinámica, tomado la medida y vencido con terapias. Queda poco sitio para creer lo que uno quiera. Cuestión de vida o muerte.
Una cosa son las enfermedades tangibles y otra los padecimientos sin sustrato de enfermedad tangible. Se puede sufrir sin límite en un organismo objetivamente sano. Más de la mitad del volumen de la atención sanitaria se dedica a este apartado: sufridores crónicos sin certificado médico de enfermedad tangible. Como mucho una etiqueta (provisional) de supuesta enfermedad, etiqueta que deberá ser validada por la Oficina de Validación de Etiquetas Diagnósticas.
La falta de tangibilidad permite todo tipo de especulaciones y propuestas, tanto de la Medicina Oficial como de las Alternativas. En lo intangible están los fármacos, las agujas, las hierbas, los productos homeopáticos, las “manualidades” (quiropraxias)… disputándose los credos de los sufridores.
Antes de que Pasteur demostrara la tangibilidad de las enfermedades infecciosas los ofertadores de explicaciones de lo intangible se disputaban los orígenes y remedios verdaderos. Los grandes clínicos de la Oficialidad Europea sostenían la teoría de los miasmas: “efluvios pútridos provenientes de la descomposición de la materia orgánica”. Creían en los miasmas y se ignoraban y des(a)preciaban a sí mismos como portadores de muerte en sus manos, rebosantes de gérmenes.
Para la intangibilidad se proponen explicaciones moleculares (genes, neurotransmisores, tóxicos, alimentos) o pseudo-moleculares (memoria de moléculas, rastros sin rostro) y energéticas (electromagnetismo) o pseudo energéticas (ki, manualidades, podalidades, espiritualidades, mentalizaciones, religiosidades). No en vano todo es materia y energía (o pseudo-materia y pseudo-energía)… pero no sólo existe la materia y la energía. Se olvida la historia, la evolución en el tiempo y el espacio, el modo como esa materia y energía está entrelazada, organizada por requerimiento de la evolución. Se olvida la información, la memoria, la predicción, la probabilidad, el error y su detección, el aprendizaje…
Sabemos mucho sobre materia y energía, lo suficiente para controlar algunos problemas del organismo que contienen su origen y posible remedio en términos de materia y energía. ¿Qué sucede con la información?
Las neuronas son entes físicos, tangibles, que generan moléculas y señales eléctricas tangibles, detectables y cuantificables. Sin embargo señales y moléculas están al servicio de la información: expresan memorias y probabilidades, certezas, incertidumbres, desasosiegos, deseos y temores… motivaciones, relevancias, cosas ya no tan tangibles y cuantificables.
– Me duele
– No tiene usted nada tangible. ¿Cuáles cree que pueden ser las creencias responsables?
Este comentario es impensable en la consulta. Puede que la fórmula: ¿“a qué lo achaca”? tuviera más fortuna…
– Creo que influyen los nervios, los cambios de tiempo, el desgaste, los años, las cervicales, la alimentación, las hormonas, el estrés, el accidente que tuve, la separación…
– ¿Qué tratamientos ha seguido?
– He probado de todo. Fármacos, agujas, homeopatía, hierbas, dietas… psicoanálisis… Nada ha funcionado.
– Está usted en una consulta de Neurología. Los neurólogos estamos instruidos en solucionar las cuestiones con fármacos… ¿Cree en los fármacos?
– No me han funcionado. No me gustan. Estropean el estómago y no me quitan el dolor.
Los padecientes confiesan involuntariamente su peregrinaje por el mercadillo de los credos. Las creencias en las terapias andan bajo mínimos al borde de la incredulidad absoluta, la desesperanza o el conformismo abnegado.
– Su problema son las creencias. Tiene que librarse de ellas y rellenar el hueco con lo que sabemos sobre lo que le aflige. Olvídese de la solución. Escuche, lea, reflexione y aprenda. Deje que el conocimiento module las decisiones de su cerebro. Su materia y energía son suficientes. Puede que necesite revisar la información que las gestiona.
La información existe. Es un componente fundamental de la materia y energía, atrapadas en la historia de los seres vivos. Cuando algo vivo muere es porque se queda sin información. Sólo materia y energía pendientes de formar parte de otro espacio-tiempo vivo, informado.
Hay información que anima la vida, la proyecta a la exploración del entorno. Hay información que incita a la inacción, al catastrofismo, a la convicción de enfermedad, a la reclamación de etiqueta oficial de enfermedad…
Cuide su información. La necesita para vivir. No se desviva por hacerse con la información pro-enfermedad. Su vida será un sinvivir.
– No tiene usted nada. Es la información. Su materia y energía son suficientes pero están mal gestionadas. Créame…
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