Y sin embargo... no duele

En estos días he visto a dos pacientes con parálisis cerebral con secuelas severas. Su cerebro dañado organiza el movimiento con contracturas, sacudidas y un baile continuo de torsiones sin propósito. No hay nada que corresponda a una postura normal. Todo está deformado. Las curvas y rectas de la columna no son las que mandan los cánones. Una resonancia de sus huesos, imposible de realizar por la presencia continua de movimiento, mostraría todo tipo de “desgastes”, degeneraciones discales, deformidades…
– ¿Duele?
– No
Conozco a dos pacientes con osteogénesis imperfecta. Sus huesos son frágiles y han sufrido múltiples fracturas que han soldado dejando deformidades por todo el esqueleto. Habría mil razones “músculoesqueléticas” para convertir sus cuerpos en un espacio doliente continuo.
Sin embargo_…_ no duele.
Sólo las incidencias de daño violento (gripe, fracturas…) generan dolor.
- Amá, me he roto el antebrazo. Me duele.
La distonía es una alteración que genera contracciones sostenidas sin propósito que interfieren con el movimiento voluntario. Pueden producirse en muchas zonas. Una de ellas es el cuello. La distonía cervical produce una contractura constante en el cuello, con deformidad.
No tiene sentido indicar a estos pacientes consejos de higiene postural. No podrían cumplirlos. El esqueleto adopta la postura que marcan las contracciones patológicas y sin sentido de sus músculos.
Y, sin embargo, no duele…
Veo desde el coche con frecuencia cuando vuelvo a casa a una muchacha con parálisis cerebral que camina con el acompañamiento de sus movimientos parásitos anormales apoyando los pasos sobre el borde externo de un pie deforme. Camina siempre con prisa, decidida. Con toda seguridad no siente dolor…
Hay abuelos y abuelas con manos deformadas. Son manos hábiles, sabias, delicadas. Eficaces y tiernas. Por supuesto tienen mucha artrosis…
Y, sin embargo, no duelen…
Paradójicamente hay padecientes con dolor generalizado, intenso, invalidante…
– Sus huesos son normales. No tiene usted nada. No puede dolerle todo tanto siempre…
Y, sin embargo, duele. El dolor es real. La invalidez es real.
El cerebro gestiona el dolor según la historia de cada cuerpo y la forma en que está interpretada. El cuerpo real y el virtual no tienen por qué coincidir. El dolor no es un indicador fiable de la integridad de los tejidos. Puede estar ausente en presencia de todo tipo de enfermedades y presente estando razonablemente sano.
– Me duele. YO algo tengo que tener…
– Seguro. El dolor no surge por generación espontánea. Es una decisión cerebral. Si duele es que el cerebro considera necesaria la proyección al individuo de una valoración de amenaza. No siempre la valoración es correcta. Si duele y no encontramos nada es que su cerebro está equivocado en su valoración.
…
– Al final han dado con lo que tenía: fibromialgia. Es una enfermedad de origen desconocido. No tiene curación. Por fin sé lo que tengo… No deja de ser un alivio. Espero que acaben encontrando un tratamiento…
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