Nocicepción

Charles Scott Sherrington
No está de más recordar de cuando en cuando que la percepción de dolor surge, evolutivamente, de la existencia de estados y agentes físicos y químicos (mecánicos, térmicos, químicos, biológicos) que destruyen violentamente células. Son estados y agentes (estímulos) nocivos que en contacto con el organismo ya han consumado la muerte celular o lo harán inmediatamente si no se disuelve rápidamente ese estado de nocividad potencial. El Sistema Nervioso especializa una familia específica de neuronas capacitadas para detectar, tanto los estados físicoquímicos (mecánicos, térmicos y químicos) generadores de letalidad como las señales provenientes de las células ya destruidas. Estas neuronas se denominan nociceptores. Fueron descritas a principios del siglo XX por el premio Nobel Charles Scott Sherrington.
Una neurona nociceptora es una neurona receptora, detectadora de nocividad, consumada o inminente. La Neurología hizo caso omiso a uno de los más grandes neurofisiólogos de la Historia y solidificó el concepto erróneo de “receptores de dolor”, supuestas e inexistentes neuronas que detectan el supuesto e inexistente dolor rezumado por los tejidos destruidos (necrosis).
El dolor es un producto complejo cerebral que no existe mas que en la conciencia del individuo. Sólo allí puede ser detectado, sufrido y evaluado por el individuo sufriente, el “receptor de dolor”, el algoceptor.
Otro de los grandes premios Nobel, Don Santiago Ramón y Cajal, sentó las bases de la doctrina neuronal y sostuvo que la información fluye en una sola dirección en las neuronas. Se recogerían los estímulos en las ramificaciones (dendritas) que van a parar al cuerpo de la neurona y desde allí surgiría una terminación (axón) por la que fluiría la información integrada de todos los puntos de conexión previos de dendritas y cuerpo. La neurona sólo admite una dirección de flujo informativo. Cajal había estudiado las neuronas olfatorias y ganglionares de la retina como muestra de neuronas sensoriales y las motoneuronas del asta anterior de la médula como muestra de las motoras. En todas ellas se cumplía el principio de la Ley de la polaridad dinámica. Sin embargo las neuronas nociceptoras no cumplen con esa ley. No tienen dendritas que van al cuerpo y luego un axón. Son otro tipo de neuronas (pseudounipolares) con una única terminación en T que es funcionalmente un axón con un ramillete de terminaciones o dendritas en sus dos puntos terminales, en la periferia (tejidos) y en el asta posterior de la médula espinal. Esa es la “neurona del dolor”, una neurona que viola el principio supuestamente inviolable de la polaridad dinámica.
Por el nociceptor, la información va de dentro (centro) afuera (periferia), de los tejidos a la médula espinal y de la médula espinal a las terminales de los tejidos. Los neurólogos, en este caso, hacen caso a Cajal y sostienen, respetando la ley de Polaridad dinámica y desoyendo a Sherrington, que si duele es porque se ha detectado dolor en los (inexistentes) receptores del dolor y que este se conduce por el camino unidireccional de toda neurona.
La neurona nociceptora admite y utiliza la bidireccionalidad del flujo de información a su través. Existe la conducción ortodrómica (camino “correcto”) y la antidrómica (en dirección contraria). No es que un vehículo circule indebidamente en dirección contraria por una autovía unidireccional. Es una carretera con dos direcciones por la que circulan habitualmente coches (información).
Los reflejos axonales y los reflejos de la raíz dorsal se producen dentro de la misma neurona nociceptora.
Un estímulo nocivo es algo físicoquímico que destruye células y tejidos. Es detectado por las neuronas nociceptoras. Para activar desde el cerebro la percepción de dolor no es necesaria la presencia de estímulos nocivos. El cerebro puede generar desde sus sistemas de memoria la percepción dolorosa y proyectarla en el tiempoespacio corporal, allí donde valora amenaza. La evaluación de amenaza genera flujo informativo evaluativo que corre hasta el asta posterior de la médula y, desde allí, hasta las terminales de los nociceptores, lugar donde se liberan señales (sustancia P y CGRP) que activan y sensibilizan el lugar. Si en un estado de alerta nociceptiva indagamos qué pasa encontraremos sensibilización de las terminales en los nociceptores. Ello no quiere decir que el dolor surge necesariamente de allí sino que el sistema está en alerta en todos sus niveles por obra y gracia de un suceso lesivo o por valoración de amenaza.
La Nocicepción es la función detectadora de nocividad, consumada, inminente o probabilística. Hay neuronas periféricas (nociceptores de Sherrington) que toman datos de lo que sucede y neuronas centrales memorísticas, especulativas, organizadas en circuitos pensantes de las que surgen decisiones de encender o apagar las alarmas. Cuando se produce la decisión de alerta de nocividad (actual o potencial) el circuito nociceptivo se activa y reverbera, alimentándose positivamente en espiral o negativamente, apagándose si se comprueba que nada está sucediendo, que se trata de una falsa alarma.
Los informadores periféricos y centrales puede generar falsa información. Los periféricos porque están dañados y los centrales porque están equivocados al evaluar probabilidad.
La Nocicepción puede ser patológica por daño en el sistema somatosensorial, dando así lugar al llamado dolor neuropático o por error en la toma de decisión de las oficinas especulativas, dando lugar al dolor que los oficiales han bautizado como dolor somatoforme y que otros prefieren considerar como funcional o psicológico.
La migraña sería un dolor sin daño neuronal. No sería dolor neuropático. Tampoco habría daño en los tejidos luego no sería un dolor por nocividad (dolor nociceptivo). Ya sólo nos quedaría la categoría de dolor somatoforme, funcional o psicológico… pero es algo que el dolor migrañoso no puede aceptar. La migraña pertenece a la nobleza de los dolores, es de sangre azul. La migraña es migraña. No tiene nada que ver con areas evaluativas ni puede aplicársele las reflexiones de funcionalidad o psicogenia de otros dolores más plebeyos como el tensional o el muscular.
Ayer estuve dando una charleta en un ambulatorio sobre estas cuestiones. Pude comprobar cómo las nuevas generaciones de doctores siguen siendo instruidos en el error de la ley de polaridad dinámica de Cajal y en el error de ignorar el acierto de Sherrington (nociceptores) para abrazar la teoría periferalista de los (inexistentes) “receptores de dolor” (algoceptores).
¿Para cuándo los cambios de paradigmas?
Cuando todo el mundo los necesite. De momento los nuevos paradigmas son perturbadores y seguirán siendo ignorados…
Para todo el mundo el dolor seguirá siendo el llanto de los tejidos pero realmente el que llora es el cerebro. Lo hace cuando sucede algo terrible pero también llora por miedo.
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