El derecho a la inflamación

Muestro en la consulta la imagen de unos bomberos apagando un fuego y pregunto al padeciente:
– ¿Qué es la inflamación: el fuego o los bomberos?
La respuesta es, invariablemente: ¡el fuego!
Inflamar es encender fuego, producir llama. Un tejido inflamado está caliente y colorado, además de dolorido y abultado. Los bomberos desinflaman, apagan el fuego… luego son antinflamatorios… Elemental…
– Pues no. La inflamación son los bomberos… agentes que pretenden evitar la extensión del fuego.
Las palabras, cuando no son adecuadas, juegan malas pasadas. El término inflamación es absolutamente inadecuado, perturbador, patológico. Debiera eliminarse.
La inflamación es una respuesta defensiva que protege los tejidos sanos de algo destructivo cercano y repara lo dañado.
http://es.wikipedia.org/wiki/Inflamaci%C3%B3n
La idea de que la inflamación es un fuego destructivo que debe ser contenido con antinflamatorios está muy extendida.
La aplicación compulsiva y apremiante de hielo desenmascara el error de considerar la inflamación como algo destructivo que debe ser combatido.
Ciertamente los bomberos causan destrozos en su furor combativo contra las llamas pero a nadie se le ocurre llamar a la policía en un incendio para denunciar a unos señores que destruyen puertas y ponen todo hecho un asco con el agua.
Puede darse el caso de una actuación desmedida de los bomberos. Pueden destrozar el salón para apagar una cortina con un borde ardiendo.
Puede suceder, incluso, que los bomberos inunden la casa cada vez que tratamos de encender la chimenea.
Existen bomberos desmedidos que matan moscas a cañonazos o que no permiten los buenos fuegos. Existen inflamaciones desmedidas e innecesarias pero los bomberos no prenden fuego, lo apagan. Son agentes inflamantes… “Inflamación”, ¡maldita palabra! Así no hay quien se entienda…
El dolor forma parte del estado inflamatorio: tumor, rubor, calor y dolor…
Las brigadas antisíntoma tratan de evitar hinchazones, rojeces, calores y dolores. Dan por sentado que los bomberos son siempre desmedidos e innecesarios, aunque haya incendio.
El organismo necesita la respuesta inflamatoria (bomberos) rápida y contundente para apagar cualquier fuego necrotizante, destructor y también necesita tomar la medida a la propia respuesta. No hay inflamación sin antinflamación. Tendría el mismo sentido dar inflamatorios que antinflamatorios.
– Va a tomar estos inflamatorios para que se cure todo antes. Subirá la temperatura, se hinchará, le dolerá y se pondrá como un tomate…
Hay algunos que sostienen que la inflamación era necesaria en los viejos tiempos de la sabana cuando sobrevivir llevaba consigo heridas cotidianas. En la vida muelle que llevamos ahora la inflamación es desmedida, inadecuada, y debe ser contenida, como sucede con la presión arterial alta… Puede ser pero primero habrá que tomar la medida a la inflamación de cada uno para ver si es excesiva.
– Me han dicho que tengo la inflamación alta. Ando con antinflamatorios…
Los tejidos de los embriones no se inflaman cuando se destruyen. Se regeneran. Se producen nuevas células. Con el desarrollo y maduración celular los tejidos pierden poder regenerante y recurren a la inflamación para recomponerse. No es lo mismo pero las reparaciones no quedan del todo mal: con poca estética y con la función algo mermada pero sirven…
Mientras no se demuestre lo contrario, la inflamación es oportuna y mesurada. Debe respetarse. Si uno tiene un inflamarse patológico debe contenerse el furor inflamatorio, la alergia y la hiperergia… con ayuda antinflamatoria…
Hay una obsesión por descalificar la autogestión del organismo. Todo lo hace mal. Todo está disregulado, se pasa o se queda corto… Los sistemas defensivos, neuronal e inmune, son incompetentes y necesitan la corrección del profesional que de un vistazo o, por simple corazonada, presiente que todo está inflamado, mal inflamado, excesivamente inflamado…
Los padecientes se sienten inflamados. Están doloridos luego hay inflamación…
– Hay sirenas de bomberos luego hay bomberos. Hay bomberos luego hay fuego… Los cambios de tiempo deben incendiar la casa pues suena la sirena…
– ¿Dice usted que los bomberos son la inflamación, los incendiarios…?
– Así es. ¡Maldito fuego, benditos bomberos! ¡Bendita inflamación a pesar del maldito nombre!
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