El modelo del daño necesario y suficiente

Aun siendo sabido que no es necesario ni suficiente que exista daño en los tejidos de una zona para que el cerebro proyecte dolor sobre ella muchos expertos se empeñan en buscar dicho daño como condición necesaria y una vez que dicen haber dado con él sostienen que el dolor está suficientemente explicado.
La condición necesaria y suficiente del daño se aplica en todas las regiones corporales. Una de ellas es la cabeza.
El daño puede ser buscado y considerarse como bienvenido y bienhallado en cualquier componente: piel, fascias, nervios, unión de nervio-músculo (placa motora), hueso, suturas, meninges y vasos sanguíneos. Más allá sólo hay neuronas que ya se sabe que no duelen pues no tienen “receptores de dolor”.
Un modo de localizar el daño necesario, la espina del dolor, es palpar y presionar.
– ¡Ahí, ahí..!
Ahí le duele. Ahí está el motivo, el germen de la dolencia, propiedad que vuelve los tejidos en dolorosos.
El músculo es un buen sitio para buscar focos dolorosos. Una contracción sostenida sería suficiente para explicar por qué duele. Es necesario, por ello, dar con ella o darla por supuesta.
- Tiene contractura cervical.
– Aprieta mucho los dientes por la noche.
– Frunce excesivamente el ceño.
– Fuerza demasiado la vista.
Los neurólogos distinguen entre la migraña, una dolencia neuronal (hiperexcitabilidad genética) y la cefalea tensional, condición en la que la dolencia asienta en los músculos del cuero cabelludo, contracturados en exceso.
El origen del contraimiento muscular no queda claro pero se da por supuesto que es el estrés, otra condición socorriente que lo explica todo.
Para los no neurólogos la migraña puede provenir también de músculos contraídos o articulaciones disfuncionales o desgastadas. Las cervicales y la articulación témporomandibular son buenos lugares para dar con el daño necesario y suficiente.
Cuando se buscan correlaciones, por imagen, entre daño-disfunción articular y dolor la cosa no queda clara. Hay opiniones para todos los gustos y necesidades pero parece que no basta la imagen para certificar el dolor ni el dolor para anticipar la imagen.
Al músculo se le buscan las cosquillas del dolor presionando. Una vez localizados los puntos dolorosos (“ahí le duele”), la condición necesaria y suficiente, queda abierto el campo de las soluciones, con punciones, infiltraciones, manipulaciones, desinserciones, prótesis de descarga, collarines…
Cuando se investiga la condición doliente de los tejidos se comprueba que desborda el área donde se supone está centrado el problema. El cuerpo está sensibilizado a los estímulos incluso donde el padeciente no refiere dolor.
Migraña, cefalea tensional, “desórdenes témporomandibulares”, “cervicales”, Fibromialgia… tienden a ir de la mano y expresarse en el mismo padeciente.
”… todo hace pensar que existe una sensibilización central…”
La red neuronal anda sensible. Bien pero… ¿por qué?
El modelo del daño necesario y suficiente sostiene que necesariamente debe haberse dado en un principio un estado de daño-disfunción en los tejidos (articulaciones y músculos) y que ello basta para explicar el subsiguiente estado de sensibilización.
El miedo, la sensibilización a los robos, debe provenir necesariamente de un robo propio consumado previo.
– Desde que me entraron a robar ya no vivo… estoy sensible.
No se acepta como condición suficientemente sensibilizante el miedo a los robos sin haberlo sufrido en propiedad propia. Los robos ajenos, la información sobre ladrones… parece que no bastan para generar alerta, sensibilización…
– Me duele
– Tiene usted sensibilización central en varias áreas
– ¿Qué es eso?
– Miedo al daño… miedo al dolor
– YO no soy de los que…
– No es usted. Es su cerebro. Está sensibilizado
Hay reticencias a aceptar que se puede llegar a la sensibilización central sin necesidad del empujón inicial del daño.
No se acepta que es suficiente la sensibilización cerebral probabilística, especulativa, sobre daño para explicar el dolor ni se piensa que sea necesaria para amplificar un dolor crónico alimentado por un leve flujo de señales nociceptivas.
– ¿Mi cerebro, la cultura, la información, mi narrativa…? ¿Así, sin más? Me parece insuficiente. Necesariamente tiene que haber algo donde duele.
Descartes… inmortal Descartes…
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