Percibir siempre es emocionante

Percibimos lo que el cerebro nos proyecta como lo más relevante, emocionante, en cada momento y lugar.
No podemos decidir lo que vemos ni oimos. Sólo podemos mirar y escuchar. Una vez abiertos los ojos y los oidos el cerebro nos presenta la realidad a través del filtro de su representación, de su modelo interno.
La percepción de dolor siempre es emocionante. Nunca es una acción fría y racionalista cerebral:
– Aquí el cerebro. Hacemos saber al usuario que en este momento nuestros sistemas de memoria predictiva calculan una alta probabilidad de que suceda algo terrible en la cabeza. Hemos activado por ello la función de alerta del dolor. Debe dejar inmediatamente lo que está haciendo, meterse en el cuarto oscuro, eliminar lo comido, abstenerse de interactuar con el mundo y tomarse el calmante.
Si se activa el dolor es porque en la red hay temor a que algo suceda. Hay emoción.
La red neuronal contiene muchas capas de procesamiento distribuidas a lo largo y ancho del organismo.
Todos los estímulos son procesados a todos los niveles. Hay áreas que procesan “friamente” los parámetros de los estímulos: dónde, cuándo, cuánto… Otras se centran en la relevancia de lo que ya está sucediendo o pudiera suceder (memoria predictiva). Lo que percibimos contiene el producto integrado de lo que cada área aporta.
Si no percibimos nada en la cabeza ello quiere decir que no sucede ni se prevé nada emocionante en ella.
El componente emocional, lo que atribuye relevancia a un momento, lugar y circunstancia lo genera la red, no el individuo.
– Le duele porque en su inconsciente hay estados emocionales, acontecimientos de su vida, que no encuentran su vía de expresión normal y lo hacen a través de síntomas físicos (somatización). Hábleme de usted, de su infancia, de sus problemas…
Al organismo se le niegan las emociones. Se supone que lo único emocionante es lo que le sucede o pueda suceder al individuo. Se tiende a interpretar “lo emocional” como algo inmaterial, escondido en los sótanos cerebrales, generado por avatares biográficos emocionantes y que condiciona todo el ámbito de las decisiones de las áreas analíticas.
El dolor (en ausencia de daño) no puede surgir de un razonamiento cerebral. Tienen que ser las emociones, ya sabe, los problemas, los recuerdos, el estrés… Eso se dice…
El dolor, el hambre, la sed, el picor… son percepciones homeostáticas. Contienen la emoción de que se destruya tejido, falte comida, agua o ande un parásito por la piel… No hay generalmente racionalidad en esa emoción somática sino todo lo contrario: irracionalidad, emoción injustificada, miedo, fobia.
Los padres andan siempre emocionados con lo que les pueda suceder a sus retoños. Piensan emocionadamente en sucesos teóricos.
– ¡Bájate de ahí que te vas a matar! ¡Come, bebe un poco de agua, límpiate…! ¡Toma, por desobediente! ¡Te he dicho que no quiero que…!
El cachete (dolor) contiene el miedo paterno a que la desobediencia filial traiga consecuencias. Es una acción emocionante que pretende emocionar al receptor, contagiar el miedo a lo que pueda suceder en ese momento, lugar y circunstancia.
– Me duele. Qué emoción…
El padeciente sucumbe al miedo al sufrimiento y busca el alivio con cualquier cosa. El cerebro ha sucumbido previamente al miedo probabilístico del daño somático. El individuo puede esperar. Ahora toca proteger la cabeza.
Es una extraña propuesta la de este blog. El niño debe calmar a sus padres…
– Tiene que calmar a su cerebro. Convencerle de que no está pasando ni va a pasar nada… que no es necesario tomar tóxicos adictivos ni meterse al cuarto oscuro… que le deje continuar con lo que tenía previsto…
La percepción siempre es emoción. Busca, solicita, suplica o exige una acción del individuo…
El cerebro obliga a los órganos a actuar según sus evaluaciones. Lo hace a través de mensajes químicos emocionantes: hormonas, neurotransmisores…También pretende mover al individuo en la dirección que considera oportuno. Lo hace con la percepción, con el dolor…
Las órdenes cerebrales han modificado las condiciones químicas de la red nociceptiva. Los nociceptores meníngeos están activados, sensibles… El núcleo trigéminocervical con todas las puertas abiertas de par en par para facilitar y amplificar el tráfico de señal… el circuito tálamocortical… las amigdalas… el individuo…
– Me duele
– Estás en alerta. Así lo exige el cerebro. Tú formas parte de él…
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