Epidemias meméticas

Los padecimientos en ocasiones se comportan de modo epidémico. Se extienden entre la población. Varios miembros de un colectivo pueden verse afectados. Familias enteras…
La conducta epidémica del sufrimiento sugiere diversos orígenes: genes, tóxicos, gérmenes, estilos de vida (estrés), emergencia (algo nuevo y misterioso surgiendo de “la vida moderna”)…
Los medios de comunicación se prestan a la difusión de todo lo emocionante y difusible. La alarma, el miedo, es una emoción fácilmente activable y contagiosa.
Homo sapiens (ma non troppo) tiene un cerebro seleccionado para el contagio social. La corteza cerebral humana es un terreno excelente para el chismorreo.
La genética no da, siendo rigurosos, para explicar los brotes de las nuevas epidemias. La selección genética no es tan rápida. Eso no quita para que se hable de los genes como responsables posibles-probables. Estamos en la era genómica…
Los gérmenes siempre andarán por ahí buscándose la vida, seleccionando nuevos prototipos que burlen nuestro sistema inmune y no está de más tenerlos presentes en nuestras reflexiones periepidémicas pero no hay evidencia contrastada de que anden detrás de las epidemias modernas aunque nunca faltan promotores del origen infeccioso (síndrome de fatiga crónica, esquizofrenia…).
La toxicidad ambiental, la degradación de los ecosistemas… existe y puede estar modificando las condiciones del organismo de muchos sapiens (m.n.t.), volviendo tarumba al sistema psiconeuroinmunendocrino…
¿Por qué no un poco de todo? Genes de vulnerabilidad, estreses, tóxicos, infecciones ocultas, disturbios sistémicos, serotoninas escasas para el trote actual…
– Vale. Tenemos genes, tóxicos, estreses, gérmenes residentes que han aprendido a burlar la vigilancia inmune, el organismo no acaba de hacerse a todo ello, habría que seleccionar (con ingeniería genética) otro genoma, purificar el organismo y el entorno, bloquear con más contundencia la recaptación de la serotonina… De acuerdo. Todo es posible. Los sapiens (m.n.t.) hemos superado situaciones más comprometidas… pero ¿qué me dice de los memes?
– ¿Qué es eso?
– Cultura, información, imitación, contagio social, adoctrinamiento, empatía…
– ¿Qué tiene que ver eso con las enfermedades…?
– Es sólo una hipótesis más… El cerebro humano es imitador, empático, curioso, creyente, alarmista… Un cerebro infantil colocado en un entorno con padecientes está expuesto al contagio del padecimiento. Su sistema inmune y las condiciones higiénicas le protegerán de los gérmenes pero estará expuesto a que lo que sucede a su alrededor colonice sus circuitos cerebrales y provoque la activación de los programas que generan el sufrimiento. Su organismo será sano pero la gestión neuronal del día a día somático estará guiada por el alarmismo…
Estoy al tanto de la información sobre fibromialgia, migraña, síndrome de fatiga crónica… Leo los boletines de las asociaciones de pacientes… No hay ni asomo de una mínima advertencia sobre los riesgos del contagio cultural… Los memes están de enhorabuena. El camino está allanado.
La cultura exige para difundirse cerebros receptivos agrupados en colectivos amedrentados.
Los padecientes que comprenden los riesgos de la colonización memética, cultural, desarrollan inmunidad, espabilan. Algunos intentan difundir lo que han aprendido en el colectivo al que han pertenecido pero es un intento condenado al fracaso. Son expulsados por incompatibilidad con los credos oficiales.
Los memes, como todo lo que busca replicarse, desarrollan mecanismos que les protegen. Se agrupan en colonias, redes cognitivas que blindan una posible disolución. Los memes de las enfermedades emergentes están vigorosos. Han conseguido una masa crítica de cerebros con neurodeficiencia adquirida.
Dios…
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