Cerebros hipersensibles

Hay varios padecimientos (fibromialgia, migraña…) caracterizados por la presencia de dolor en ausencia de daño relevante en los tejidos. La tendencia actual es a considerarlos como resultado de un cerebro hipersensible.
La hipersensibilidad cerebral es un estado patológico capaz de convertir la vida en un organismo razonablemente sano en un infierno.
Un cerebro hipersensible es un cerebro insensato, un cerebro sin sentido común.
Los expertos sostienen que se llega a ese desgraciado estado por ser la red neuronal de condición genética hipersensible y por exposición a sucesos traumáticos físicos y psicológicos.
El padeciente que habita un organismo regido por un cerebro hipersensible está condenado a sufrir sin sentido a poco que se tuerzan las cosas de la vida… de los tejidos y del propio individuo. Una infección, un traumatismo, una separación, un entorno contaminado… puede bastar para instaurar un modo hipersensible cerebral.
Para los expertos todos los caminos de la contrariedad (física y psicológica) llevan al pozo del dolor crónico si uno ha nacido marcado por la condición neuronal hipersensible.
La condición de hipersensibilidad se genera (según los expertos) en la periferia, en las neuronas vigilantes, los testigos del horror.
Los sensores de daño quedan, al parecer, impactados por lo sensado y sufren una especie de estrés postraumático emocional que les impide pasar página a los sucesos.
El sistema de seguridad del banco queda impactado por el atraco y mantiene la alarma encendida a perpetuidad, incapaz de olvidar el suceso. Los sensores siguen generando señales de robo a perpetuidad, irremediablemente. Han salido así de fábrica. Sólo sirven para un episodio. Como alguien entre a robar hay que cerrar la oficina pues los sensores se han vuelto sensibles, desconfiados y señalan a cualquier ciudadano como ladrón, impactados por el hecho de que quien robó fue, precisamente, un ciudadano…
En una crisis de migraña, los nociceptores meníngeos comienzan a disparar señal de peligro después de un día soleado, así, sin más… El cerebro se deja llevar por los mensajes y activa todos los programas defensivos a mano…
En la fibromialgia, más de lo mismo… esta vez en el hipersensible aparato musculoesquelético…
Ojos, oídos, narices, paladares, piel, músculos, fascias, articulaciones… todos se han vuelto hipersensibles, intolerantes…
Al parecer de los expertos el cerebro es un mandado, un órgano pasivo que se limita a trasladar a la conciencia los miedos de las neuronas vigilantes…
Se descubre un receptor de dolor… abre la puerta a la investigación de nuevos fármacos_…_
Hay que devolver la calma a los tejidos, a los sentidos… a la periferia. De otro modo el cerebro no dejará de darle al ON del dolor…
Eso dicen…
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