La "mala circulación"

Los individuos celulares del organismo necesitan para sobrevivir un servicio que les provea de alimento y elimine sus desperdicios.
Una red de tuberías se encarga de que los alimentos lleguen a todos los rincones y de que las basuras sean recogidas y eliminadas.
Es sabido que tenemos arterias, arteriolas, capilares, vénulas y venas por todas partes como también es sabido que las casas tienen conducciones de agua y alcantarillado.
A este conjunto de tuberías se le conoce como “la circulación”. Como todo en esta vida, “la circulación” puede ser buena y mala.
Hay muchos padecientes que se quejan de su “circulación”.
– Tengo “mala circulación”…
– Y eso… ¿qué es?
– Usted sabrá, que es el médico…
Pues no, no sé qué es eso de la “mala circulación”. Tampoco sé qué querría decir tener “mala respiración” o “mala digestión”…
El problema de la circulación puede aparecer en piernas, brazos y cabeza (aquí le llaman, curiosamente, riego) pero no en tórax ni abdomen. No he oído nunca quejarse a alguien de tener mala circulación en las tripas o en el pecho.
En las piernas la “mala circulación”, sea lo que sea lo que se entiende con ello, produce todo tipo de quejas: hormigueos, cansancio, dolorimiento, frío, calor, desasosiego en reposo…
En brazos, la circulación deficiente produce hormigueos (en dura competición con “las cervicales”), frialdad…
En la cabeza la falta de riego da lugar, según se dice, a olvidos, mareo, falta de concentración…
Hay una oferta generosa de remedios para activar “la circulación”. A pesar de ello cuesta conseguir el mínimo circulatorio.
Los padecientes con “mala circulación” son enviados a los especialistas de “la circulación”, los cirujanos vasculares o angiólogos, quienes habitualmente dictaminan que “de la circulación no es” y los remiten al “de cabecera” quien, en vista de que “no es de la circulación”, reenvia el problema en muchas ocasiones al neurólogo.
Nosotros comprobamos que en las piernas los cables funcionan (los reflejos, la fuerza, la sensibilidad…) y dictaminamos que “de los nervios tampoco”.
La respiración, la digestión, la circulación… grandes cuestiones somáticas…
¿Y la información? ¿No es acaso una importante función somática?
Sí, lo es, sin duda. Hay buena información somática y mala.
– Tiene usted “mala información”…
No existen remedios en el mercado para la “mala información”. No hay fármacos, hierbas, infusiones, productos homeopáticos, agujeos, masajes ni cirugías…
– Vale, pues deme algo para “la información”…
– Le explico… las neuronas, el cerebro…
– No me sirve. YO necesito algo que me solucione los dolores…
No sé qué carajo es eso de la “mala circulación” ni lo de la “mala digestión” pero sí tengo claro lo que es la “mala información”. Está detrás de muchos padecimientos confusamente etiquetados.
– Tiene usted “mala información”… Le explico…
– Le escucho, doctor, infórmeme…
Comentarios (4)
Los comentarios están cerrados.