Sin noticias del cerebro

Las historias de los padecientes de dolor crónico son dramáticas, desesperanzadas, marcadas por un ir y venir de aquí para allá en busca de alivio probándolo todo.
En el peregrinaje de los remedios hay de todo menos de neuronas. Estas sólo aparecen en forma de “nervios pinzados”, cables que generan chispazos de dolor al ser comprimidos entre vértebras demasiado juntas o por discos “herniados”. Una vez generado el dolor por la apretura de la carga mecánica no queda mas que detectarlo y conducirlo hasta el cerebro donde se hace consciente, sin más. Todo se cuece en los tejidos, en huesos, discos, articulaciones, tendones, músculos y nervios.
– ¿No le han comentado nunca nada sobre neuronas?
– Es la primera noticia que tengo…
Todavía a finales del siglo pasado se sostenía por los neurólogos que el cerebro no tiene nada que ver con la generación del dolor pues ni siquiera tiene “receptores de dolor”. Lo puedes pinchar, pellizcar, aplicar corrientes… Nada. Es insensible… al dolor.
Sólo las cubiertas cerebrales, las meninges y los grandes troncos vasculares son sensibles “al dolor”… luego si duele la cabeza hay que buscar en meninges y vasos… La teoría vascular primero y luego la meningovascular… el eje trigéminovascular…
– ¿El cerebro? Bueno sí, “los nervios”, las emociones, el estrés… sí claro, influye, son desencadenantes…
Ahora sabemos, a ciencia cierta, que en el cerebro se cuece todo lo que percibimos y que cuanto sentimos proviene de una evaluación cuyo propósito es interpretar la realidad y adaptar la conducta del individuo a lo que el cerebro considera es relevante. Si el cerebro dispone dolor es porque valora amenaza y solicita del individuo una conducta acorde con esa valoración.
– A mi me duele la rodilla no el cerebro…
– La rodilla, como cualquier otro lugar del organismo, está representada en el cerebro y protegida según se valore su situación. El cerebro imagina peligro y actúa seleccionando programas defensivos
– Tengo artrosis…
– No existe una correlación entre deformidad articular y dolor…
El tema del cerebro y el dolor está muy verde. No hay ningún atisbo de interés por parte de los doctores por saber qué hacen las neuronas. Unicamente el grupo emergente de fisioterapeutas interesados en la neurobiología del dolor ha captado la trascendencia de la gestión cerebral de la seguridad de los tejidos a través de la función dolor.
– Las expectativas y creencias sobre organismo son importantes.
– YO no tengo expectativas ni creencias. YO sólo tengo dolor…
El cerebro es un inevitable hervidero de expectativas y creencias, referidas al mundo externo y al interno. El problema no es si tenemos expectativas y creencias. Las tenemos. La cuestión es si son ciertas.
Basta aplicar una mínima auditoría a ciudadanos y profesionales sobre expectativas y creencias en dolor para darse cuenta del problema… si uno quiere quitarse vendas y tapones.
Recuperar la racionalidad protectora de un cerebro criado a lo largo de toda la vida en todo tipo de irracionalidades alarmistas no es fácil. Ofrecer “sólo pedagogía”, palabras, a alguien castigado crónicamente por el dolor generalizado no convence. Los padecientes necesitan que se “haga algo”. Están instruidos en esa dependencia del gesto terapéutico.
– El objetivo es cambiar expectativas y creencias, racionalizarlas… recuperar la confianza perdida… combatir el miedo a la acción…
– Ya, pero ¿cómo? ¿qué hago?
No creo que haya una receta concreta. Primero hay que instruir, convencer y luego demostrar que podemos controlar la percepción corporal a través de la imaginación proyectando lo aprendido a la hora de movernos.
Es necesario que ciudadanos y profesionales vayan teniendo noticia de que existe el cerebro y su mundo. De otro modo siempre resultará complicado exponer el origen neuronal del dolor.
De momento seguimos sin noticias sobre cerebro mientras se prodigan todo tipo de circos mediáticos sobre nuevos (?) “receptores de dolor”.
Comentarios (9)
Los comentarios están cerrados.