Neurobiopedagogía/Neurobiopedagogy

Dos y dos no siempre son cuatro. Cuatro es una de muchas hipótesis posibles.
En Manual Therapy 15 (2010) 382-87, publica el grupo de Cormac G. Ryan de la Glasgow Caledoniam University un estudio que debiera producir impacto aun cuando me temo que pasará desapercibido.
No es mi costumbre hacer entradas sobre artículos pero creo que esta ocasión lo merece.
Los autores estudian la eficacia de la pedagogía sobre biología del dolor y los ejercicios en padecientes de dolor lumbar.
A un grupo les dan sólo pedagogía, palabras. Una clase de dos horas y media sobre conceptos básicos de neuronas, miedo al movimiento, dolor no es igual a daño, haga una vida normal… siguiendo directrices previas de Butler y Moseley (nuestros primos de Zumosol australianos…)
A otro grupo además de sólo palabras les incluyen en un programa de ejercicio aeróbico dirigido a la musculatura raquídea.
Previamente había estudios que mostraban la eficacia de la pedagogía sobre biología del dolor (Moseley), la ineficacia de la pedagogía aislada en modelo biomédico, estructural, y la eficacia del ejercicio aeróbico.
Dado que la pedagogía sobre biología del dolor y el ejercicio son beneficiosos sería de suponer que juntando las dos virtudes, el verbo y la acción, el conocimiento y el ejercicio, se obtendrían resultados óptimos.
A + B, siendo A y B beneficiosos serían superiores a A+ 0 (no B).
Pues no.
A (educación en biología del dolor) + 0 (no ejercicios) da mejores resultados que A + B (ejercicios)
El añadir los ejercicios elimina parte del beneficio inducido por la pedagogía.
Reflexiones:
Basta con que en una simple clase (bla, bla, bla) el alumno aprenda neurobiología básica sobre dolor para que mejore significativamente su condición de padeciente: “know pain, no pain”
Saber que dolor no es equivalente a daño y librarse del miedo al movimiento es necesario y, en ocasiones, suficiente para encontrar alivio.
No hay nada como continuar con la actividad habitual.
Si después de escolarizado en biología del dolor el alumno acude a sesiones de ejercicio algo se trastoca y recupera su condición de padeciente. Puede que los ejercicios reactiven previas expectativas de dolor “músculoesquelético”.
La pedagogía musculoesquelética es ineficaz si no se acopla el ritual de los ejercicios.
Los ejercicios musculoesqueléticos quitan eficacia a la pedagogía neurobiológica.
Si al padeciente le decimos: tienes la columna hecha un desastre y luego no le hacemos nada la cosa, lógicamente, empeora.
Si al alumno le decimos que tiene una columna razonablemente apta para la brega y que el dolor lo que indica es que el cerebro teme la acción y no cómo está la columna, mejora la cosa si no aparece luego alguien que más o menos intencionadamente vuelve a sugerir que la columna necesita ayuda (ejercicios).
– ¿Así, sólo hablando? ¿Sin ejercicios ni nada?
– Eso es. Muévase sin miedo para conseguir sus objetivos. Olvídese de su columna. Nada de tablas de ejercicios para fortalecer… el concepto de que su soporte musculoesquelético no soporta las cargas…
No necesitamos más músculo sino más conocimiento… Aprender a desaprender…
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Two and two is not always four. Four is one of the many possible hypothesis.
On Manual Therapy 15 (2010) 382-87, Cormac G. Ryan’s group from Glasgow Caledoniam University published a study that should make an impact, although I’m afraid that it will remain unnoticed.
I usually don’t make entries about articles but I think the occasion deserves it.
The authors studied the effectiveness of teaching about the biology of pain and exercise in low back pain-sufferers.
One group was only given education, words. A course of two and half hours on basic concepts of neurons, fear of movement, pain does not mean damage, live a normal life… following Butler’s and Moseley’s guidelines.
Another group is given, in addition to words, an aerobic exercise program for the spinal muscles.
Previously, there were some studies that showed the effectiveness of pedagogy on the biology of pain (Moseley), the inefficiency of pedagogy isolated on the biomedical, structural model, and effectiveness of aerobic exercise.
Since exercise and pedagogy on the biology of pain are beneficial, then joining those two virtues, verb and action, knowledge and exercise, optimal results should be obtained.
A + B, A and B beneficial, should be higher than A + 0 (no B).
Nope.
A (education on biology of pain) + 0 (no exercise) has better results than A + B (exercise)
Adding exercise removes some of the benefits produced by pedagogy.
Conclusions:
Just attending one simple class (blah, blah, blah) the student learns basic neurobiology of pain and its sufferer condition gets better significantly: “know pain, no pain”
Knowing that pain is different from damage and getting rid of the fear of movement is necessary and sometimes sufficient to feel relief.
There’s nothing like continuing with the usual activity.
If, after attending these biology of pain lessons, the student attends workout sessions, something changes and he or she goes back to his or her sufferer state. It could be that the exercises reactivate prior expectations of “muscle-skeletal” pain.
Muscle-skeletal pedagogy is ineffective if it does not fit the ritual of exercise.
Muscle-skeletal exercises trim the effectiveness of neurobiological pedagogy.
If we tell the sufferer: ‘your spine is a mess’ and we don’t do anything about it afterwards, it sure gets worse.
If we tell the student that his or her spine is reasonably apt for the struggle, and that what pain indicates is that the brain fears action and not the way the spine is, the situation gets better as long as no one else (more or less intentionally) suggests once again that the spine column needs help (financial).
– So, it’s all about talking? No exercise or anything?
– That’s right. Don’t be afraid to move to achieve your goals. Forget about your spine. No exercise routines to strengthen… forget about the concept that your body cannot hold weight…
We do not need more muscle, but more knowledge… learn to unlearn…
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