Los huesos

– Me duelen los huesos…
– Los huesos no duelen. Tampoco duelen los músculos, la piel, los nervios, el hígado, el páncreas, los pulmones, la sangre, la orina, el sudor…
El cerebro proyecta el dolor sobre el espacio-tiempo corporal, allí donde sucede algo amenazante o teme que pueda suceder. El dolor es una evaluación, un proceso mental, sobre un suceso consumado o sobre una posibilidad-probabilidad.
– Tengo osteoporosis y artrosis…
– Nada de eso produce dolor por sí mismo. Tampoco tiene por qué doler una piel con arrugas…
Cada milímetro del organismo está sembrado de sensores de estados peligrosos (temperaturas extremas, estirones, compresiones, ácidos, falta de oxígeno, necrosis celular). Detectan el daño consumado y/o inminente y lo comunican a los centros que contienen los programas defensivos que activan las respuestas de evitación. Parte de esos programas se encargan de generar la percepción de dolor. Otros programas se encargan de activar o desactivar músculos para huir o quedarse inmóvil…
– No me convence. Cuando llevo un rato de pie se me cargan los huesos y duelen.
– Los huesos con osteoporosis no se inmutan con sus cargas. Si no se rompen no tienen por qué doler ni inflamarse. Si al estar de pie le duele esa zona es que el cerebro considera que su acción la pone en peligro. Además de huesos, articulaciones y músculos tenemos un cerebro que opina y decide. Desgraciadamente no nos han advertido que es así y dejamos que siga cultivando el miedo absurdo a “las cargas”.
– Si duele, duele y si duele cuando estoy de pie es porque los huesos no soportan la carga, se deforman, comprimen… yo qué sé…Algo sucede que produce dolor
– El miedo cerebral también es un suceso.
El sistema inmune valora peligro en un aire con polen. La suelta de polen es un suceso que provoca la reacción alérgica, los estornudos y lagrimeos. Las narices no estornudan por sí mismas. Es la evaluación errónea del sistema inmune la que activa los programas inflamatorios y de picor nasal y ocular. El sistema inmune piensa-cree… eso es el suceso responsable, una evaluación-decisión…
– ¿Quiere decir que el dolor está en la mente, que es imaginario?
– El dolor está proyectado en su conciencia, tanto si se ha fracturado el hueso o tiene osteoporosis. Nadie sabe lo que es la conciencia. Es un estado cerebral que contiene lo que percibimos. Ese contenido surge de la activación de diversas zonas cerebrales, no de los huesos. El dolor no es imaginario. Es el peligro lo que puede ser imaginario, tanto si se refiere al polen como a la osteoporosis…
A los ciudadanos les han enseñado a opuparse y preocuparse de huesos, juntas y músculos, del calcio, del colesterol, de la hidratación, de los minerales, de las calorías… pero no del cerebro…
– El cerebro existe. Ocúpese y preocúpese de él.
– Ya lo hago. Me preocupa tener Alzheimer…
– Me lo temía. La preocupación por el cerebro se limita a la preocupación alarmista por las enfermedades del cerebro, el Alzheimer, el Parkinson… pero no por algo mucho más frecuente y mortificador: los errores de valoración de peligro… El dolor, el cansancio, el desánimo, el mareo… percepciones que pueden convertir su vida en un infierno en una apariencia engañosamente convincente de habitar un cuerpo enfermo.
El cuerpo es un lugar en el espacio-tiempo en el que el cerebro sueña sucesos. A veces lo hace por libre, con el individuo apagado y otras con la complicidad o resistencia del individuo despierto.A veces mandan los hechos (necrosis) y otras los temores (osteoporosis). Los sucesos limitan lo soñado y los temores desenfrenan la imaginación.
Recuerde: el dolor es una evaluación cerebral. Si no le ocupa y preocupa si es sensata o insensata luego no se queje… de que le duelen… los huesos…
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