Sistema Neuroinmune

El organismo es una república de células (Mosterin). Su objetivo, sobrevivir como individualidad y como especie en un entorno caracterizado por la incertidumbre.
A través de la cultura, Homo sapiens (ma non troppo) trata de crear un entorno garantista, con sustento, cobijo y mutualismo consensuado. En ese entorno artificial, trabajado, hemos conseguido aumentar la expectativa de supervivencia de individuo y especie a corto plazo aun cuando el medio y largo puede que nos lo estemos comiendo.
A pesar de que las cifras certifican el éxito biológico de la culturización el organismo sapiens cria con facilidad desánimo, cansancio y dolorimiento. La Sociedad del bien-estar no garantiza la Sociedad del bien-sentirse. Algo no funciona.
Parte del malestar es imputable a los excesos alarmistas del Sistema de Defensa Neuroinmune que, paradójicamente, se ha vuelto más hipocondríaco, aun cuando la probabilidad de muerte celular violenta haya disminuido. La cultura conforma organismos malcriados, asustadizos, llorones, enrabietados, caprichosos, demandantes.
El brazo Inmune del Sistema Neuroinmune ve peligro en polenes, acaros, moléculas de animales domésticos, alimentos y tejidos propios. Inflama las mucosas y los órganos para defender el organismo de gérmenes inexistentes y órganos de los que recela. Profesionales y ciudadanos están correctamente informados sobre alergias y enfermedades autoinmunes. Nuestro organismo puede ser un problema, un enemigo, una dictadura.
El brazo Neuronal del Sistema Neuroinmune ve peligro en todo aquello que cree peligroso. Vientos, alimentos, cambios hormonales, ajetreos, traumas físicos y emocionales pasados… Enciende los programas perceptivos de la alarma para implicar al individuo en el estado de amenaza. Profesionales y ciudadanos no están correctamente informados sobre el origen de dolores, desánimos y cansancios inmotivados. En vez de imputarse el organismo a sí mismo, a los errores de catalogación de lo peligroso, se le hace ver que está libre de culpa pues esta recae en genes, hábitos del usuario y toxicidades ambientales.
El Sistema Inmune es responsable de una mala gestión de su obligación de catalogar correctamente el peligro pero la red neuronal aún no ha sido auditada ni imputada. Queda exenta. Tiene Inmunidad.
Los neuroespecialistas no acaban de asumir la función evaluativa de organismo, el proceso de aprender a alertar y defender con sentido común. No existen términos equivalentes a alergia, alergenos, antígenos, autoinmunidad, linfocitos vigilantes, asesinos, reguladores, anticuerpos… En su lugar ofrecen un cuerpo de doctrinas psicoconfusas, psicosomatizaciones, somatizaciones, psicogenias, psiconeuroinmunoendocrinomioosteoartropatologías…
Migraña, fibromialgia, colon irritable, cistitis intersticial, fatiga crónica… son etiquetas que buscan la legitimación como enfermedad nacida de cualquier patología menos de la que realmente nace: de la disfunción del aprendizaje de catalogación de lo que es amenazante.
– La migraña es una enfermedad cerebral orgánica genética crónica… sostienen los neurólogos…
– La migraña es una enfermedad por valoración cerebral errónea de amenaza en la cabeza… se sostiene en este blog…
– Identifique y evite desencadenantes, tome el calmante precozmente, vaya a un lugar oscuro y silencioso… recomiendan los neurólogos…
– Disfrute los desencadenantes del miedo cerebral erróneo una vez que haya convencido al cerebro de su inocuidad. No malcríe su sistema de recompensa con tóxicos aditivos engañosos… se sostiene en este blog…
¿Qué dice la Ciencia?
La Ciencia sigue tratando de dar con las claves del alarmismo adquirido (aprendido) del Sistema Inmune pero ni siquiera se plantea la existencia de su equivalente neuronal.
– ¿Que la migraña se aprende a tenerla y que se puede aprender a no tenerla? ¡Venga ya!
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