Policía probabilística

– Le pongo una multa. Está el día algo nublado y hoy hace un mes que le puse la anterior. Si no la paga al momento la cuantía irá en aumento. Le retiro el permiso de conducir durante dos días…
La policía probabilística no espera a que se cometan infracciones. Calcula posibilidades teóricas sin demasiadas reservas respecto a la probabilidad.
– Es poco probable pero si sucediera sería terrible. Más vale curarse en salud. No entre en el coche… podría matarse…
La policía probabilística saca sus conclusiones apoyándose en conductas punibles previas propias y ajenas y en lo que se dice de los que tienden a cometerlas, quiénes, cuándo, dónde…
El ciudadano sólo sabe cuándo y dónde le ponen la multa.
– Hoy es martes y he andado con el coche de aquí para allá… probablemente me caerá una multa…
El posible infractor no cuestiona la justicia de la penalización.
– Algo habré hecho para ser multado… aunque no he dado con ello…
Los expertos en multas ofrecen todo tipo de sugerencias sobre causas: genes infractores, alimentos, falta de sueño reparador, intención de viajar, energías, males de ojo… el chocolate… y ofrecen consejos para reducir el número de multas o, al menos, su cuantía a la vez que entrenan al infractor potencial a sobrellevar su condición.
– Tiene que aceptar su condición de multado reincidente, pagar y dejar de pensar constantemente en ello.
Los expertos en infracciones analizan con cámaras la conducta del ciudadano en los días penalizados…
– No ha hecho usted nada punible pero, por lo que me dice, en su barrio hay una policía patológica a la que se le va la mano, es hipersensible a la posibilidad de que se cometan infracciones…
Hay ciudadanos que se rebelan…
– ¿Por qué quiere ponerme una multa si no he hecho nada? Ni siquiera tengo coche…
La policía probabilística no tiene sentimientos. Aplica friamente expectativas y creencias sobre posibles infracciones… y si ve que el ciudadano paga la multa refuerza su convicción de que efectivamente existía esa posibilidad. Por ello es importante la rebelión, la presunción de inocencia…
- ¿O sea que no tiene coche? Si usted me asegura que es así…
Es importante hacer ver a la policía que el día de las sospechas no ha sucedido nada. Eso hace que la presunción de infracción vaya girando hacia la de inocencia.
…
Hoy hace un día soleado. Seguramente tendré migraña… Me tomo por si acaso un par de calmaplus plisplas.
Las neuronas son células tocadas por la vocación anticipadora. Memorizan lo sufrido, observado y escuchado y construyen expectativas (posibilidades) y creencias (convicciones) de las que se derivan encendidos de programas defensivos (multa y requisamiento de la licencia) y apagados de la intención del individuo (coger el coche).
El cerebro protege al individuo de lo que teme pueda suceder. Los expertos habitualmente alimentan el recelo cerebral dando por sentado que algo habrá para que se produzca la penalización. Cualquier variable individual puede ser un motivo, un encadenante…
No sea pichón. No pague. Exija una explicación. Defienda su inocencia. No deje que sea la cultura la que legisle. Reclame derecho natural, biología…
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