Arturo Goicoechea

¿Será posible...?

Arturo Goicoechea · · Actualizado:

Ayer, Manderley, otro de los apreciados visitadores del blog, fisioterapeuta atrapado en la nueva corriente de la neurobiología integrada del dolor, me sorprendió gratamente con la noticia de que en la revista Integral se hablaba en el artículo “tratar la fibromialgia” de Moseley, del dolor sin daño, de las falsas alarmas… ¡del cerebro!

Es la segunda vez que tengo que frotarme los ojos para creérmelo. La primera vez sucedió en el blog Women and Fibromyalgia. Ello me animó a dedicar varias entradas al complejo y sensible tema de la Fibromialgia. Confieso que quedé bastante frustrado con los intentos pues no conseguí que los comentarios se centraran en la teoría que vengo proponiendo de la “disfunción evaluativa cerebral” y de su posible aunque difícil resolución a través de la pedagogía, lo que en una entrada denominé: “Fisioterapia cognitivo conductual”. 

El drama de las padecientes con Fibromialgia hace que centren sus esperanzas en la resolución desde el paradigma de “una enfermedad misteriosa de origen desconocido para la que no se conoce curación” en nuevos avances de la Medicina, en nuevos fármacos. 

Un factor crucial en el atasco en que se encuentra la Fibromialgia es el de la reclamación del carácter de enfermedad, en sentido clásico, su legitimación biopatológica, el certificado que abra la puerta a los padecientes a legítimos subsidios y les proteja del trato vejatorio al que son sometidos en su insufrible peregrinaje por las consultas de profesionales desmotivados e insensibles al drama.

Estoy convencido de que el considerar a la Fibromialgia y otros padecimientos (migraña, colon irritable, fatiga crónica…) como expresiones de una disfunción evaluativa neuronal, análoga a la disfunción evaluativa inmune, puede disolver gran parte de los prejuicios, malentendidos y reticencias que, desgraciadamente, le acompañan.

Un Fisioterapeuta entrenado en neurobiología del dolor es, con toda seguridad, el profesional más capacitado para ayudar a las padecientes a salir del túnel pero para ello es necesario que profesionales y colectivos de afectadas conozcan bien las nuevas propuestas. De otro modo no pasará de ser una propuesta más de la desesperante lista de terapias condenadas al fracaso. 

No me ha resultado fácil presentar el modelo a colegas y padecientes. La decepción es especialmente deprimente con los neurólogos. En ninguno de los dos Hospitales en los que desarrollé mi formación han dado el beneplácito para poder exponer estas nuevas propuestas. 

Todo hace indicar que no va a resultar demasiado complicado aceptar que el dolor crónico es un problema cerebral y no “músculoesquelético”, neuronal y no reumático. Es un primer paso.

Lo difícil va a ser convencer a afectados y profesionales de que no estamos ante un cerebro anómalo, deficiente, que procesa mal la información sino ante un cerebro normal, atrapado en un excelente procesamiento de una pésima información. 

Afortunadamente tenemos con nosotros a Lorimer Moseley, un prestigiado investigador sobre Neurobiología del dolor, es nuestro primo de Zumosol…

El contenido de este sitio web tiene únicamente fines informativos y educativos y no sustituye el diagnóstico, asesoramiento o tratamiento médicos. Si tienes preguntas o preocupaciones sobre tu salud, ponte en contacto con tu médico.

Al navegar por este sitio web, aceptas no hacerme responsable de los daños derivados o relacionados de la información proporcionada en el sitio web.

Este sitio web incluye enlaces a GoiGroup, su marca asociada.