Al final va a ser la histamina...

Un amigo me pasa la reseña periodística de la presentación a bombo y platillo, nada menos que en el Congreso de los Diputados, de un estudio en el que muestran que entre el colectivo de migrañosos se han detectado niveles bajos de una enzima, la Diaminooxidasa. Una consecuencia presumida de este déficit sería una baja inhibición de la histamina, molécula definida como responsable potencial del origen de las migrañas.
No dejan claro cuál es el papel de la histamina en el origen de la crisis. Se deja entrever que la migraña tiene un origen vascular (sabemos que no es cierto) y que la histamina generaría una dilatación violenta de las arterias temporales (las que se marcan en las sienes). Los alimentos contienen histamina, unos más y otros menos… Algunos medicamentos (incluso los utilizados para combatir la migraña) pueden actuar inhibiendo, frenando la actividad de esa bendita enzima que contiene a la maldita histamina.
Si todo esto fuera cierto… sería crucial identificar a los ciudadanos que por obra de los genes o de sus hábitos se encuentran residiendo en un organismo que no puede contener los excesos de la histamina y proceder a asesorar sobre alimentos y medicamentos no recomendables.
La presentación del hallazgo ha contado con una sorprendente parafernalia de lanzamiento al mundo de la buena nueva como si se tratara de un hito fundamental en la solución del engorroso problema de la migraña.
Los promotores del estudio han elaborado el “Manifiesto de Madrid”, una llamada sensibilizadora a todos los sectores profesionales y sociales para que multipliquen sus esfuerzos. Eso incluye más información, una consideración de enfermedad crónica invalidante con derecho a los subsidios concedidos a las enfermedades clásicas… más fondos para la investigación… promesas de nuevos medicamentos…
Llueve sobre mojado. Las arterias, la histamina, los genes, los desencadenantes…
La bioquímica de los sapiens (ma non troppo) es la misma que la de los demás bichos en lo que a histaminas se refiere. Se podrían seleccionar cepas de animales deficitarios en diaminooxidasa y someterlos a atracones de alimentos prohibidos y ver si se comportan como si tuvieran una crisis de migraña…
Mi propuesta sobre origen de la migraña es conocida entre los lectores del blog. Creo que es un producto cultural actuando sobre una genética que promueve el alarmismo defensivo. He tenido muchos padecientes con migraña tras comer chocolate, queso curado y otras delicias que han entendido lo que se les explica y han descatalogado los frutos prohibidos procediendo a hincarles el diente con deleite y sin miedo, sin que suceda nada después. También conozco algún caso en el que las crisis han desaparecido al eliminar un alimento de su dieta. Hay datos para todos los gustos y disgustos.
Miedo me dan estas proclamaciones solemnes. Mi deber para el reducido colectivo de seguidores de este humilde blog es mostrar mi preocupación y reserva hacia estos circos mediáticos.
Mientras tanto los memes de la migraña siguen haciendo su Agosto. Encuentran cada vez más facilidades para difundirse por la red socializada neuronal.
En Madrid se ha proclamado a la histamina como responsable del infierno migrañoso. Se ha bendecido y otorgado todos los plácemes al biofuncionalismo.
La histamina es el nuevo chivo expiatorio. Tratará de desplazar a la serotonina.
Los chivos expiatorios moleculares siempre tienen detrás a quienes los promueven.
¿Qui prodest? (¿quién se beneficia?) Los promotores del Manifiesto sostienen que los padecientes. Ojalá sea así… Tengo mis dudas.
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A friend showed me a journalistic report of a presentation with great fanfare at the Congress of Deputies, a study which showed that, amongst the group of people with migraine, low levels of an enzyme, diamine oxidase, have been found. A consequence of this deficit would be a low inhibition of histamine, a molecule defined as a potential source responsible for migraines.
They do not say clearly what the role of histamine in the origin of the crisis is. It suggests that migraine has a vascular origin (we know that’s not true) and that histamine would generate a violent expansion of the temporal arteries (which are marked on the temples). Food contains histamine, some more than other. Some medications (including those used to combat migraine) may act by inhibiting, slowing the activity of this holy enzyme that contains the damn histamine.
If all this were true… identifying those citizens that, because of their genes or their habits, find themselves living in an organism that can not restrain the excesses of histamine would be crucial, and then proceed to give advice on not recommended food and medicines.
The presentation of this discovery has had an incredible paraphernalia launching to the world as if it were a milestone in resolving the cumbersome problem of migraine.
The promoters of this study have developed the “Manifesto of Madrid”, a call to sensitize all professional and social sectors to redouble their efforts. That includes more information, a consideration of chronic disease disabling entitled to the subsidies given to the classic diseases, more funds for research, promises of new medications…
When it rains, it pours. Arteries, histamine, genes, triggers …
The biochemistry of the sapiens (ma non troppo) is the same as that of other bugs as far as histamine is concerned. Strains of animals with a deficit of diamine oxidase could be selected and then cause them a forbidden bellyful, and see if they behave as if they had a migraine.
My proposal about the origin of migraine is known to readers of this blog. I think it is a cultural product that promotes defensive alarmism. I have had a lot of patients with migraine that after eating chocolate, cheese and other delicacies have understood what I explained to them and declassified forbidden fruits proceeding to eat them with relish and no fear, without any consequences. I also know some cases in which crises have gone away when removing a kind of food from their diet. There are data for all likes and dislikes.
I fear all these solemn proclamations. My duty for the small group of followers of this humble blog is to show my concern about these media circuses.
Meanwhile, the memes of migraine still make their killing. They increasingly find it easier to spread around the socialized neuronal network.
In Madrid, histamine was proclaimed the responsible for the migraine hell.
Histamine is the new scapegoat. It will try to displace serotonin.
The promoters of molecular scapegoats are always behind all of this.
“Qui prodest? (Who benefits from this?). The Manifesto promoters think it is the sufferer. Let’s hope so, but I doubt it.
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