Lugares y momentos

Las alarmas han saltado porque en un determinado momento y lugar puede haber sucedido algo. Un suceso de destrucción violenta de tejidos, una infección, un desgarro, una comprensión, una corrosión, una quemadura o una congelación pueden haber activado el programa inflamatorio que trata de contener la muerte en cadena. El dolor se proyecta a la conciencia para marcar el lugar, momento, extensión, intensidad y evolución del destrozo.
A veces la alarma salta en un determinado lugar y momento pero no ha sucedido nada aparentemente. Duele media cabeza pero no hay ningún dato que sugiera que se ha producido ninguna agresión justamente allí y entonces.
El dolorido pasa revista a lo que ha comido, al tiempo que hace, a sus estreses, al tiempo que lleva en el ordenador, a los cigarros que se ha fumado… Nada extraordinario parece haber perturbado el curso de la rutina de cada día.
Curiosamente el dolor aparece siempre en esa media cabeza y no en la otra media, una vez por semana…
¿Por qué una vez a la semana y justamente allí?
No tiene sentido.
Una oficina bancaria en la que salta la alarma todos los martes a las 10 de la mañana… Absurdo. No hay ladrones tan estúpidos que decidan atracar en un momento y lugar predecibles. El azar tampoco tiene esa periodicidad.
La pregunta de ¿por qué siempre en esta media cabeza? no tiene respuesta mínimamente racional. No hay genes ni chocolates que se ceben con media cocorota y respeten la otra media.
Los neurólogos hablan de que el cerebro tiene relojes y que como la migraña es una enfermedad, pues, esos relojes hacen cosas anormales, por ejemplo activar el generador de la migraña en un lado una vez a la semana. No es absurdo. Es, simplemente, patológico.
Además de relojes necesitaríamos mapas, representaciones cerebrales de cada zona corporal. Los genes se cebarían con las neuronas que representan a esa media cabeza.
Difícil de aceptar, genes que sólo afectan a la cabeza, más difícil todavía: a media cabeza y que programan los disparos de forma regular…
Se sabe que el efecto placebo-nocebo admite cualquier combinación de tiempo y lugar. El dónde y el cuándo no tiene limitaciones. Cualquiera.
La incertidumbre puede proyectarse obsesivamente sobre un lugar determinado, alternar entre izquierda y derecha, ir extendiéndose por todo el cuerpo, simultánea o sucesivamente. Si es media cabeza, pues media cabeza, la que más temor genera. ¿Cuándo? “Llevamos una semana sin que suceda nada en esa media cabeza… no me gusta nada esa calma engañosa.. Estar atentos. Todos en alerta. La meningitis y/o la rotura de la arteria va a ser en la izquierda. Tengo una corazonada”.
El cerebro no puede evitar dejarse llevar de sus corazonadas, aunque sean absurdas.
Cada vez salta más la alarma y seguimos sin pescar al ladrón. Hay que aumentar la vigilancia…
La irracionalidad es una peligrosa condición. La red neuronal es vulnerable. Cae en ella con suma facilidad.
La migraña es la consecuencia de un estado irracional cerebral, un estado guiado por pálpitos, premoniciones, supersticiones, corazonadas…
No dejes que hable el corazón del cerebro. Te puede crear problemas en media cabeza todos los martes…
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