MIGRAÑA, una pesadilla cerebral
Después de un año de haberlo entregado, aparece al fin mi libro sobre cerebro y dolor, titulado: MIGRAÑA,UNA PESADILLA CEREBRAL. Está editado por Desclée de Brouwer y supongo que esta semana ande ya por las librerías soñando con lectores que lo acojan.
Aun cuando se centra más en el problema del dolor de cabeza, contiene todos los conceptos básicos de la actual, ignorada y desapreciada Neurobiologia-Neurociencia del dolor.
Mi intención es la de llenar un vacío, en mi opinión escandaloso, en las doctrinas, informaciones y afrontamientos terapéuticos sobre dolor, sobre todo aquello que se refiere a origen y desarrollo del dolor en ausencia de daño.
Toco temas fundamentales como neuronas espejo, copia eferente, sistema de recompensa, alodinia, inflamación neurógena, cultura, alerta nociceptiva, nocicepción, daño y dolor, sentido del peligro, placebo-nocebo, empatía, aprendizaje, cognición social, genética, imaginería guiada, memoria de futuro, expectativas, creencias. Los capítulos pretenden automatizar la idea de organismo gestionado por una tupida red neuronal que no dispone de garantía de acierto y que toma decisiones defensivas al compás no de los sucesos de los tejidos sino de la evaluación que se aprende a construir sobre su estado.
Estoy convencido de que dará lugar a malentendidos aunque procuro ir salvando ese escollo con un ritmo progresivo y con la ayuda de una paciente y una residente, personajes que me acompañan en una consulta imaginaria y con los que mantengo un debate continuado, tratando de resolver las pegas habituales del mundo real del día a día de la consulta.
El estilo es intencionadamente asequible. He huido de tecnicismos innecesarios y de citas bibliográficas profusas, supliéndolas con metáforas, la herramienta fundamental del aprendizaje conceptual.
El libro refleja mi trayectoria profesional, teórica y práctica, de los últimos años, mis años de descreido de lo políticamente correcto, de lo señalado por lo líderes de opinión fichados por la Industria y creyente crítico en el nuevo conocimiento que muchos compañeros nos facilitan desde las Universidades sin los condicionamientos del marketing de la actividad económica generada en torno a etiquetas diagnósticas y terapias.
Le deseo suerte al libro porque deseo fervientemente suerte a las ideas que contiene. Pueden servir para derretir el congelado, dramático y silenciado mundo del dolor crónico.
¡Salud al organismo y sentido común al cerebro que lo gestiona!
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