¿Por qué le llamamos sensibilización si es simplemente un error?

– ¿Por qué estornudo sin parar cuando entro en esta casa?
– Es tu sistema inmune. El pobre está sensibilizado a unas moléculas que suelta el gato y contactan con la mucosa nasal. Cree que el aire es peligroso. Las moléculas del gato le sensibilizan.
– ¿Quieres decir que tengo miedo a los gatos? Pues no. Me encantan.
– No. No eres tú. Es tu sistema inmune. El aire contiene gérmenes y siempre se cuelan unos cuantos. Las células vigilantes inmunes tienen miedo a que entre alguno y genere muerte en el interior y ese exceso de celo hace que confundan unas moléculas con otras. Pagan justos por pecadores. El sistema inmune no sabe lo que es un gato. Para él sólo hay moléculas. Identifican al enemigo, real o imaginario.
– ¿No podríamos hacer algo para hacerle ver que el aire de la casa es asumible y contiene los gérmenes habituales en cantidades normales?
– Por supuesto. Contra un estado hipersensible podemos intentar rebajar la sensibilidad, quitar el miedo a los aires que contienen moléculas que suelta el gato en gran cantidad y que tu sistema inmune interpreta como un aire rebosante de gérmenes. Aplicamos cantidades progresivas de las moléculas responsables de la sensibilización y de ese modo conseguimos que tu sistema inmune vaya viendo que no sucede nada, que no hay muerte celular violenta, que esas moléculas no identifican a un peligroso germen.
– Sería como quitar el miedo al agua, a un perro que no muerde, a las alturas, a subirse a una bici, a los cambios de tiempo, a los sitios cerrados, a los abiertos…
– Pues ahora que lo dices… probablemente tienes razón. Estaríamos ante el mismo proceso… pero no existen vacunas para el vértigo, el dolor, el miedo al agua o a mover el cuello.
…
El término “sensibilización” tiene éxito. Los alergólogos lo utilizan para referirse a los excesos defensivos del sistema inmune y está propuesto como síndrome (“síndrome de sensibilización central”) para etiquetar una poblada lista de procesos que surgen de un estado hipersensible de organismo o, probablemente, de su sistema nervioso. Migraña, fibromialgia, colon irritable, vulvodinia, fatigacrónica, sensibilidad química múltiple, cistitis intersticial…
En esencia un estado de hipersensibilización es un estado erróneo. El sistema inmune ve peligro de necrosis donde no hay y activa la inflamación en las fronteras (mucosas nasales, conjuntivas, piel, bronquios…) o en los órganos internos. El sistema nerviosos ve amenaza ante la presencia de todo tipo de señales (información sensorial) o prevenciones teóricas de los expertos y activa los programas correspondientes defensivos, de alerta. Por ejemplo, el programa dolor.
El miedo erróneo a la molécula del gato se quita aplicando molécula de gato de forma controlada.
El miedo erróneo al movimiento se quita aplicando movimiento de forma controlada.
No podemos poner ni quitar miedo al sistema inmune hablando con él sobre moléculas de gato.
Podemos y debemos quitar el miedo al movimiento hablando al sistema nervioso sobre huesos, músculos, articulaciones, contracturas, estreses y demás.
Los médicos podemos hipersensibilizar o deshipersensibilizar la red neuronal ante el movimiento, el chocolate, las humedades, la composición del aire o las variaciones hormonales. Podemos meter el miedo en el cuerpo o sosegarlo y convertirlo en prudencia defensiva
Si lo que decimos a la red neuronal influye en el estado de hipersensibilización deberíamos extremar los contenidos de nuestras informaciones.
Las vacunas contra la necrosis infecciosa anticipan y refuerzan las respuestas defensivas inmunes frente al virus de la polio, o el tétanos. Hipersensibilizan frente a enemigos de probada capacidad necrotizante.
Las vacunas contra las moléculas del gato pretenden justamente lo contrario: rebajar los humos defensivos frente a unas moléculas inofensivas. Desensibilizan.
Las informaciones sobre gérmenes en las manos sensibilizan a los cirujanos a extremar el lavado para no contaminar las heridas quirúrgicas. Hipersensibilizan a favor del paciente.
Las informaciones sobre vientos, humedades, chocolates, dietas, genes, estreses, enfermedades misteriosas… hipersensibilizan aun más si cabe una red neuronal que juzga al organismo como enfermo y, por tanto, vulnerable. Aumentan las defensas frente a lo que no tiene capacidad necrotizante.
Una red neuronal hipersensible es una red neuronal equivocada. La información puede potenciar la hipersensibilización (de hecho puede hacerlo con las campañas de sensibilización) o desactivarla (de hecho podría hacerlo con las campañas de sensibilización al poder sensibilizante de la propia información…)
– ¡Infórmese!.
– De acuerdo. Pero… ¿es para aumentar las defensas o para bajarlas?
– Para las dos cosas. La información sobre cuidados de organismo es beneficiosa y las alertas sobre peligrosidad acumulada de dietas y tóxicos es conveniente pero no debiera hipersensibilizar la alarma frente a la necrosis, el único estado-suceso que justifica el encendido de la inflamación, el dolor, cansancio… …
Piénselo bien antes de informar o informarse…