Arturo Goicoechea

El año que nos viene. ¡Todos contra el dolor músculoesquelético!

Arturo Goicoechea · · Actualizado:

Octubre de este año marca el inicio del año del dolor musculoesquelético, un año en el que la OMS apuesta por dar la batalla a los “desórdenes musculoesqueléticos”… “la causa más frecuente de dolor crónico severo e incapacidad”.

Cuando un ciudadano intenta moverse y comprueba que faltan las fuerzas y duelen cañas y coyunturas no sorprende que culpe a huesos, articulaciones y músculos.

Puede que la estructura esté tocada por el reuma, un humor extraño que fluye por el interior y enmohece el aparato locomotor. Los tiempos revueltos, ventosos y húmedos parecen introducirlo no se sabe bien por qué vía (respiratoria o digestiva) y, una vez dentro (conservando milagrosamente temperatura, presión, ionización y humedad propias) impregna los delicados tejidos articulares difundiendo en ellos su condición malsana.

Cuando el reuma toca huesos, articulaciones y músculos genera en ellos dolor. Ya no queda sino que los nervios que andan por allí para detectarlo, lo recojan y transporten hasta el cerebro donde se amplificará más o menos según sea el temperamento de este, por genes, traumas y obsesiones (René Descartes).

Hay una especialidad dedicada específicamente a la lucha contra lo reumático. Los reumatólogos se merecen el respeto y agradecimiento de todos (ciudadanos y profesionales) pues son los que han asumido la responsabilidad de escuchar los relatos de dolor generalizado e intentado dar con su origen y alivio.

Los reumatólogos dieron con el término fibromialgia y la OMS reconoció la enfermedad como reumática, dando a entender que el dolor se generaba en los tejidos fibrosos y musculares.

Nadie sabe qué es realmente el reuma y cómo podemos evitarlo o neutralizarlo. Es algo que (dicen) parece inflamar los tejidos blandos y hacer brotar de ellos el dolor.

Los reumatólogos están divididos respecto a si la fibromialgia es o no cosa reumática. La balanza parece inclinarse hacia el no. Si finalmente pasan las responsabilidades… ¿a quién?… deberíamos seguir agradeciéndoles los servicios prestados ya que han propiciado un gran impulso a la investigación sobre dolor crónico.

Los reumatólogos insinúan que no hay reuma en la fibromialgia sino sensibilización central y sugieren que se cambie el nombre ya que el actual sigue alimentando falsas creencias sobre su origen.

Para los pacientes el dolor parece surgir del aparato locomotor pues aparece al intentar moverse o tras un poco de ejercicio y los músculos están sin fuerzas. No sorprende que las páginas de las asociaciones de pacientes sigan hablando de “dolor de origen musculoesquelético”. Tampoco quieren renunciar a una etiqueta diagnóstica que, por fin, les ha legitimado socialmente y ha dado cierto respaldo a la veracidad de su sufrimiento.

Mientras se resuelven las incertidumbres, huesos, articulaciones y músculos siguen cargando con las culpas mientras el cerebro alarmista sigue encendiendo innecesariamente programas defensivos que sobrecargan la estructura y la deterioran.

Ni la OMS ni los neurólogos parecen interesados en promover el año de la lucha contra el dolor neuronal.

La última década del siglo XX fue la “década del cerebro”. El dolor crónico no sacó nada en limpio de toda la inversión sobre Neurociencias. A la década del cerebro le siguió la “década del hueso y la articulación”, que es en la que estamos. Han proliferado, gimnasios, masajistas, fisios, mobiliarios ergonómicos, almohadas, dietas, meditaciones, agujas y todo tipo de terapias mientras a las neuronas sólo se les considera para lo emocional y el estrés.

Hoy en día hay ofertas de todo tipo de teorías. Cada uno se puede montar su propia película para entender el dolor. Yo trato de contar la película neuronal. Creo que es la que aporta más comprensión de lo que sucede dentro y la que permite vislumbrar una salida del infierno de la indefensión.

Me temo que la guerra contra el dolor musculoesquelético sea otra guerra mal planteada y, por tanto, sea una guerra perdida.

El dolor musculoesquelético cuenta con el apoyo de la apariencia de verdad. El cerebro construye las percepciones en función de lo que pretenda conseguir con ellas. Si lo que quiere es que el individuo no se mueva, el programa a seleccionar está claro: pocas ganas de moverse (cansancio y desánimo) y dolor si se desobedece…

¿Por qué actúa así el cerebro…? Necesitamos urgentemente un año del dolor cerebral… No creo que lo vuelvan a conceder pues ya tuvimos la década y no la supimos aprovechar…

El contenido de este sitio web tiene únicamente fines informativos y educativos y no sustituye el diagnóstico, asesoramiento o tratamiento médicos. Si tienes preguntas o preocupaciones sobre tu salud, ponte en contacto con tu médico.

Al navegar por este sitio web, aceptas no hacerme responsable de los daños derivados o relacionados de la información proporcionada en el sitio web.

Este sitio web incluye enlaces a GoiGroup, su marca asociada.