La neurona sensitiva
En el esquema del modelo de Sistema Nervioso: estímulo-programa-respuesta hay tres tipos de neuronas. La primera se especializa en la detección del estímulo, la segunda contiene el programa de evaluación y la tercera ejecuta la respuesta.
Este esquema se puede aplicar a una máquina de refrescos: monedas-comprobación de cantidad correcta-liberación de la lata. Si se cumple una condición de estímulo… entonces y sólo entonces la máquina le da la lata de cocacola.
La primera neurona está capacitada para activarse si y sólo si se ha producido la condición exigida. En el caso del circuito defensivo que acaba generando dolor, esta primera neurona se dispara si y sólo si contacta con energías dañinas: temperaturas extremas, ácidos, estirones y compresiones, o destrucción consumada violenta de células (necrosis). El viento sur, los cacahuetes, el estrés, las hormonas, el sol, el desánimo, la humedad… no contienen ni generan internamente temperaturas extremas, desgarros, corrosiones ni necrosis celular por lo que en su presencia la neurona sensitiva ni se inmuta.
Las neuronas sensitivas detectoras de necrosis y energías letales son de varios tipos. Unas detectan temperaturas nocivas, otras ácidos, otras estiramentos y compresiones y otras, señales de células necrosadas. Utilizando el símil de la máquina de refrescos hay diversas ranuras para distintas monedas.
Este es el comportamiento normal de la neurona que detecta la agresión consumada o el peligro inminente. Cada refresco tiene un precio y si no se introducen las monedas exigidas la máquina no libera la lata.
La neurona sensitiva vigilante del daño tiene una propiedad fundamental: modifica su sensibilidad al disparo cada vez que se ha producido un episodio de necrosis. Si se ha golpeado contra un borde, la zona afectada permanecerá hipersensible durante un tiempo variable. Cualquier estímulo banal generará dolor. La máquina le dará el refresco con cualquier mínima cantidad y tipo de moneda. Esta situación de hipersensibilidad se conoce como alodinia. Cumple la función de proteger la zona lesionada mientras se recupera de la agresión.
En condiciones patológicas (migraña, fibromialgia,…) el dolor aparece con estímulos banales aunque la zona esté intacta. El movimiento normal: levantarse, caminar… lo dispara. La compresión mecánica leve (indolora en condiciones normales) resulta dolorosa. Existe, por tanto, alodinia facilitada, hiperexcitabilidad. La máquina le da refresco (dolor) con cualquier mínima cantidad de moneda.
¿Cómo se explica esta situación, en ausencia de destrucción violenta de células y de energías letales?
Oficialmente, no tiene explicación. Es un misterio. Se piensa que los genes, los estreses, los traumatismo físicos y afectivosa previos… encienden la alodinia pero no se dice ni se sabe cómo. Sabemos que la máquina da refrescos a precio tirado pero no se comprende el por qué, es una máquina averiada, enferma y no hay manera de diagnosticar el fallo ni encontrar la solución.
El error procede de no tener en cuenta que la sensibilidad de disparo de la neurona puede modificarse por decisiones “de arriba”. La neurona sensitiva cambia el nivel de encendido automáticamente cada vez que se produce y detecta la necrosis o el contacto con energía letal pero también este estado de hiperexcitabilidad se puede activar si el cerebro decide hacerlo, de forma preventiva.
Incomprensiblemente, se sigue explicando y aplicando en los textos sobre dolor, el famoso esquema de estímulo-programa-respuesta, con dos errores básicos fundamentales:
1- El dolor es el estímulo (la máquina le pide cocacola en vez de monedas)
2- La información va en una sóla dirección, desde la primera neurona a la tercera.
La realidad es:
1- El dolor es la respuesta (la cocacola)
2- Fluye información en las dos direcciones. El nivel de disparo varía con los sucesos necróticos locales (alodinia reactiva) pero también puede hacerlo (y lo hace frecuentemente) cuando así se decide en el cerebro (alodinia proactiva, preventiva)
Los sensores de daño se encienden de forma refleja con energías letales pero a veces el cerebro evalúa peligro y los coloca en posición hipersensible por si acaso… La información de la orden cerebral viaja hasta la neurona sensitiva y circula a través de ella en dirección contraria. La neurona sensitiva es una carretera con circulación de abajo-arriba y arriba-abajo.
La doctrina oficial del dolor sigue sosteniendo la idea errónea de que la neurona sensitiva sólo admite la circulación abajo-arriba.
No es cierto. Así mal andamos.
La máquina a veces regala el refresco aunque se trate de un regalo envenenado.
Comentarios (9)
Los comentarios están cerrados.