Es como si...
Hay dos tipos de neuronas: las que contactan directamente con el mundo (“neuronas reporteras”) y las que lo conocen sólo “de oídas” y se limitan a imaginar los sucesos.
El cerebro sólo contiene neuronas imaginativas. Se dedican a memorizar relatos propios y ajenos y a lo largo del desarrollo construyen una idea de lo que puede estar sucediendo en cada momento y lugar y, lo que es más importante, de lo que pudiera suceder, de forma inmediata y predecible o de forma confusa e impredecible.
En el centro de cada hemisferio cerebral existe un núcleo de forma oval, el tálamo, que recibe información de las neuronas reporteras y de las imaginativas e integra y coordina todos los flujos de información de abajo hacia arriba (información sensorial), de arriba abajo (información imaginada) y entre las imaginaciones de cada sector cerebral.
La compleja maraña de conexiones de ida y vuelta entre el tálamo y las diversas zonas de la corteza cerebral constituye el circuito córticotalámico, el corazón imaginativo del organismo, el que bombea continuamente una hipótesis sobre la realidad. El circuito córticotalámico no bombea energía, como el corazón, sino información sobre lo imaginado. Esta información va por la sangre (hormonas) y por otras neuronas encargadas de buzonear lo que el circuito ha considerado como el comportamiento más probable de la realidad y la respuesta más conveniente para afrontarla.
Cada rincón del organismo recibe constantemente energía bombeada del corazón e información sobre lo decidido (imaginado) en el circuito córticotalámico. El individuo percibe esa información como consciencia: sensaciones, estados emocionales, pulsiones de conducta… y, con un margen variable según los contextos, toma decisiones sobre lo propuesto por el circuito. El cerebro recibe información inmediata sobre la decisión individual y vuelve a imaginar la realidad, con esa nueva y valiosa información.
El flujo informativo de ida y vuelta entre cerebro e individuo se produce con una frecuencia cercana a los 15 recados por segundo.
El aparato digestivo procesa los alimentos. Convierte las lechugas y el solomillo en electrones, iones y moléculas que serán utilizados para reponer células necrosadas o seniles.
El cerebro procesa sucesos convirtiéndolos en expectativas y creencias que serán utilizadas para tomar decisiones. Para conseguir que el individuo haga lo que el cerebro piensa que es razonable hacer, el circuito córticotalámico convierte las decisiones en una simulación anticipada de la realidad, en un como si…
– Es como si la cabeza fuera a estallar.
– Si aumentáramos artificialmente la presión de su cabeza notaría exactamente la misma sensación, pero la presión de su cabeza es absolutamente normal. Es su cerebro que le representa una supuesta realidad como si realmente estuviera sucediendo. De otra forma no conseguiría lo que en cada momento desea.
– O sea que el cerebro nos engaña, juega con nosotros…
– No exactamente. Nos transmite sus preocupaciones y quiere que nos comportemos como a él le gustaría. Al cerebro le gusta la tranquilidad.
– Puede que tenga razón. Me gustaría tener esa capacidad para conseguir que mis hijos me obedecieran. Sería fantástico disponer de un artilugio que les produjera hambre, frío, calor, sed, mareo… incluso dolor para que vengan a por la merienda, se abriguen, dejen de correr, beban agua, dejen de moverse, o se abstengan de hacer lo que no deben…
– Eso es el circuito córticotalámico: una fantástica estructura que consigue que usted actúe como si… A veces es bueno hacer caso pero otras hay que desobedecer
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